Al menos 81
personas habrían muerto en la Franja de Gaza este jueves durante la ofensiva
israelí en el enclave, según han reportado fuentes médicas en los hospitales de
la Franja. Entre ellos, al menos una treintena habrían muerto en las
inmediaciones de centros de ayuda humanitaria.
El resto
habrían muerto en diferentes bombardeos de las Fuerzas de Defensa israelí (FDI)
en distintos puntos de la Franja, incluyendo al menos 16 víctimas mortales y
numerosos heridos en una escuela reconvertida en centro de desplazados en
Ciudad de Gaza, en la zona norte del enclave. Allí, el Ejército israelí ordenó
anoche la evacuación de varias zonas ante la presencia de una "célula
terrorista", a la que neutralizaron, acusada de disparar cohetes contra
localidades israelíes al otro lado de la frontera.
A cuenta del
nuevo reparto de ayuda humanitaria, gestionado desde hace poco más de un mes
por la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF) —apoyada por Israel y Estados
Unidos—, las autoridades gazatíes controladas por Hamás han prohibido este
miércoles a la población "tratar, trabajar o asistir", bajo
pena de muerte, con la institución.
Hamás expone
en su comunicado que la fundación se ha convertido "en una trampa
mortal masiva, un centro de humillación y de violación sistemática de la
dignidad y los derechos humanos, ajeno a cualquier supervisión internacional o
legal", y asegura que queda constatado que el nuevo sistema de ayuda
es un "intento malicioso que ataca a nuestro pueblo". Por
ello, el Ministerio de Interior controlado por la milicia palestina castigará
con "la pena máxima" la colaboración "directa o
indirecta" con la organización.
La polémica ha
sido la tónica de la GHF desde que hace poco más de un mes, el 26 de mayo, la
fundación comenzase a operar en el marco de un nuevo sistema de reparto de
ayuda humanitaria en la Franja de Gaza, apoyado por Israel: después de que Tel
Aviv levantase el bloqueo de ayuda ante la presión internacional por la grave
crisis humanitaria en el enclave, la GHF estableció "centros de
distribución segura" auspiciados por Israel y EEUU, para garantizar el
reparto de ayuda en zonas autorizadas por Israel, con apoyo israelí y una
fuerte presencia militar de las fuerzas israelíes.
Sin embargo,
los detractores de este sistema —Amnistía Internacional, Cruz Roja, numerosas
ONG y Naciones Unidas— han denunciado que la GHF es una organización
militarizada, que promueve el desplazamiento forzoso de la población hacia el
sur de Gaza y en cuyas zonas de reparto se han producido centenares de
víctimas. Según Hamás, se habrían producido hasta 500 muertes y miles de
heridos en los puntos de recogida de la GHF.