Un documento reservado que analizó en
detalle la licitación por la Hidrovía, confeccionado por un comité de expertos
en el exterior, concluyó que el pliego y todo el proceso de la privatización
más grande de la era Milei está atravesado por múltiples irregularidades
ejecutadas por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (Anpyn), lo que
habilita la sospecha de direccionamiento sobre el ganador.
El documento completo que fue girado
a uno de los consorcios participantes, que no solo integra la belga DEME NV,
sino el fondo de inversión Kohlberg Kravis Roberts & Co (KKR), Clear Street
y Great Lakes Dredge & Dock Company (GLDD), la mayor proveedora de
servicios de dragado de Estados Unidos. Circuló por despachos internacionales y
tiene exacta sintonía con la ampliación judicial que formalizó el martes por la
mañana otra de las empresas que quedó en el camino, la brasileña DTA
Engenharia, ante la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) que
tiene un expediente abierto sobre la concesión de la Vía Navegable Troncal del
Paraná.
La justicia recibió el martes un
documento con la fijación de un precio mínimo para el peaje, no solo se indujo
una paridad entre los competidores, sino que –ahora- se sospecha que podría
haber un sobreprecio en el contrato preadjudicado por la Anpyn del 17%. La
ampliación de la denuncia considera "inadmisible" establecer un costo mínimo
por el dragado y balizamiento porque atenta contra la naturaleza de una
licitación. Hay una faceta política: las dudas empiezan a merodear el despacho
de un Caputo. Pero no Santiago, sino Luis Caputo. El ministro de Economía tiene
que estampar su firma como máxima autoridad en la privatización bajo sospecha.
Apuro en cerrar el análisis en dos
semanas, un funcionario que jugó a los dos lados del mostrador, u$s10 millones
para desalentar impugnaciones, valoraciones distintas para el mismo rubro,
sospechas de costos inflados para el dragado y una tarifa de peaje
artificialmente establecida por el pliego diseñado por los funcionarios del
Ejecutivo. Un combo letal para la transparencia.
El documento reservado
En cuatro carillas y en inglés, el
escrito formulado por especialistas internacionales advierte cronológicamente
los hechos que tiñeron a la licitación, con detalle en cada una de las etapas
de apertura de sobres. Y destaca que el cronograma fijado por el pliego fue
exprés para un proceso de esta magnitud: 48 días hábiles, algo que jugó a favor
de Jan de Nul. Se desestimaron, sin más, las solicitudes de prórroga que
presentaron tres empresas competidoras.
En el aspecto técnico, que resultó
desequilibrante al inducir un empate en el valor del peaje, se mencionó que "la
Anpyn descalificó la totalidad de la experiencia internacional en dragado de
DEME (ocho de los nueve proyectos presentados) y parte de su experiencia en
guías a la navegación, a pesar de que el informe del comité técnico de las
Naciones Unidas (informe que la Anpyn utiliza para reforzar la credibilidad de
su proceso licitatorio) reconoce a DEME como una de las empresas de dragado
líderes en el mundo. Los proyectos presentados por DEME como referencias son
proyectos de clase mundial, algunos de los cuales fueron incluso ejecutados en
Unión Transitoria (Joint Venture) con Jan de Nul".
Pero pone de relieve también que "varias
de las certificaciones presentadas por JDN-Servimagnus –del Grupo Román- para
acreditar la experiencia técnica necesaria fueron emitidas por el Sr. Cristian
Rigueiro, miembro del comité que evalúa la licitación: conflicto de intereses",
concluye.
Rigueiro fue jefe de Gabinete de la
Subsecretaría de Puertos durante el gobierno de Alberto Fernández y se
convirtió en funcionario clave del gobierno de Javier Milei y hasta fue
elogiado por Federico Sturzenegger por la elaboración del Decreto 340/2025 que
desregula a la Marina Mercante. Lo que ahora se denuncia es que certificó
trabajos a la empresa a la cual favoreció en el puntaje que él mismo puntuó
dentro de la Comisión Evaluadora de la licitación.