Federico
Sturzenegger, ministro de Desregulación de la Nación, se sumó al jefe de
Gabinete Manuel Adorni a la lista de funcionarios del Gobierno de Javier Milei
que adhirieron al régimen de «Inocencia Fiscal» impulsado por el propio
Gobierno. El ex diputado libertario José Luis Espert también se adhirió.
El régimen de
Inocencia Fiscal, recientemente reglamentado, constituye uno de los cambios más
polémicos en la política tributaria del país. Bajo la premisa de "devolver la
libertad" a los contribuyentes, la ley abandona la presunción de culpabilidad
que históricamente caracterizó al sistema impositivo argentino y establece que
los ciudadanos son inocentes hasta que el fisco demuestre lo contrario.
El Gobierno
"vendió" la ley como un avance hacia un esquema más transparente y menos
burocrático. Sin embargo, la adhesión de altos funcionarios ha encendido las
alarmas sobre el verdadero propósito de la normativa.
El régimen
permite que los contribuyentes presenten una declaración jurada simplificada,
en la cual ARCA predetermina el impuesto en base a ingresos y gastos
deducibles. Lo novedoso es que ya no se investigan variaciones patrimoniales ni
gastos personales. En otras palabras, el Estado renuncia a controlar el origen
de los fondos, lo que en la práctica equivale a un blanqueo encubierto.
Este aspecto
es particularmente problemático cuando quienes se acogen al sistema son
funcionarios públicos, responsables de diseñar y ejecutar políticas económicas.
La adhesión de Sturzenegger, Espert y Adorni transmite la idea de que la ley
fue concebida para proteger a la elite gobernante de eventuales
cuestionamientos sobre la evolución de sus patrimonios.