Irlanda-Israel y “el escupitajo de la vergüenza”
La UEFA, que desestimó pedidos de exclusión a la asociación israelí, investiga si un jugador agredió al preparador físico de la selección irlandesa en el último cruce por la Nations League. Cabezas gachas y brazaletes negros por el genocidio en Gaza y goles artísticos de Troy Parrott.

Los futbolistas de la selección de Irlanda vuelven a agachar la cabeza mientras suena el himno de Israel en el TSC Arena de Bačka Topola, en Serbia. Juegan como "local" por la cuarta fecha del grupo B3 de la Nations League 2026/27. Repiten el gesto que habían hecho una semana atrás ante el mismo rival en el Nagyerdei Stadion de Debrecen, en Hungría, triunfo 0-3 como "visitante". A la mirada baja le suman, otra vez, los brazaletes negros por "todas las vidas perdidas en Gaza". Y evitan el saludo con los rivales. Tampoco hay intercambio de banderines ni apretón de manos entre los capitanes. Pero el domingo pasado, en el 1-1 a puertas cerradas en Serbia –la Federación Irlandesa eligió un campo "neutral" tras las amenazas de boicot en el país–, cuando caminan por el túnel hacia los vestuarios en el entretiempo, Damien Doyle, preparador físico de Irlanda, recibe un (supuesto) escupitajo de un futbolista israelí.
Es lo que la UEFA investiga ahora después de la denuncia en el informe: si existió "el escupitajo de la vergüenza" en Irlanda-Israel. Lo que aún existe, pese a los negacionistas, es un genocidio israelí en Palestina: más de 73 mil muertes (20 mil niños) en los últimos tres años. Y, entre ellas, la de 570 futbolistas (1.003 deportistas).
The Irish players bow their heads for the Israeli anthem for the second week running. https://t.co/Ltvd7wi42c
— Ben Symes (@bensymes01) October 4, 2026
El día anterior al partido del domingo en Serbia, la conferencia de prensa de Heimir Hallgrímsson, entrenador de Irlanda, había sido interrumpida después de que un periodista israelí acusara a los futbolistas irlandeses de haber llamado "monos" a los israelíes durante el cruce en Hungría. "Es completamente falso", le respondió Kieran Crowley, jefe de prensa de la selección de Irlanda. Después del 1-1, Hallgrímsson expresó: "No hay muchos países que apoyen a Palestina tanto como Irlanda. Hubo incidentes que podrían haber escalado. Sentí que la intención era intimidarnos. No le desearía a ninguna selección que pase por lo que pasamos, así que tal vez la UEFA necesite intervenir". A diferencia de la suspensión que pesa sobre Rusia tras la invasión a Ucrania, la UEFA desestimó los pedidos de exclusión a la Asociación de Fútbol de Israel –incluso el de la Federación Irlandesa, elevado en noviembre– por los clubes establecidos en territorios ocupados tras la devastación en Gaza luego del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 (los jugadores israelíes portaron brazaletes negros por las víctimas en el último partido).
Una amplia mayoría del plantel de Irlanda votó a favor de presentarse a jugar ante Israel luego de que Gavin Bazunu –arquero suplente– se bajara de la citación. "Matar a personas inocentes –posteó Bazunu– está mal". Pero en Irlanda –primer país de la Unión Europea en reclamar un Estado palestino, en 1980– la idea del boicot había nacido apenas confirmado Israel como rival en la Nations League (el movimiento "Stop The Game" había pedido en protestas que no se jugaran los partidos). Dirigentes de la Federación Irlandesa comparecieron durante dos horas ante una comisión parlamentaria para explicar por qué la selección se enfrentó a Israel. "No estamos jugando con el genocidio: estamos jugando contra el genocidio", había justificado Hallgrímsson, el DT de Irlanda. Luego de las cabezas gachas de los futbolistas irlandeses –imitados por algunos de Kosovo en el 0-0 ante Israel en Debrecen–, un ministro del gobierno israelí de Benjamín Netanyahu comparó la postura con "un saludo nazi" de la selección de Irlanda en 1939, sin contexto.
El cronista Gavin Cooney, quien viajó a cubrir los partidos de Irlanda ante Israel para The Irish Times, relató que fueron "vigilados" y "filmados" constantemente por periodistas israelíes. "Fue desconcertante: intentar informar sobre lo que veías y oías mientras te sentías observado –escribió–. Dos periodistas israelíes se me acercaron para hablarme de los horrores de los atentados del 7 de octubre de 2023. Luego, me comentaron que el pueblo irlandés no comprendía la verdad porque se le presentaba una 'realidad alternativa'. Los periodistas deportivos irlandeses que cubrimos el partido en Debrecen nos vimos asediados por cuentas anónimas en redes sociales que intentaban distorsionar aún más la realidad".
En el festejo del 0-3 de Irlanda en Debrecen, Jack Moylan se besó el brazalete negro en recuerdo a "las vidas perdidas en Gaza". Hinchas israelíes cantaron a favor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), cuya maquinaria criminal sistemática fue expuesta en el documental NAZA (2026). Y escupieron cantos racistas contra Adam Idah, irlandés de origen nigeriano. La UEFA, que aceptó en 1991 a Israel –echado en 1974 de la Confederación Asiática–, no abrió ninguna investigación porque, argumentó, el árbitro no informó nada y el mediocampista irlandés Jayson Molumby no pronunció "racismo", como exige el protocolo. Con el "escupitajo de la vergüenza", denunciado en el informe del último partido, no pudo desentenderse. Manor Solomon, capitán de Israel, arremetió: "Ellos (los jugadores irlandeses) no me interesan. Tenemos un país diez veces mejor que el suyo, más fuerte. Estamos orgullosos de ser israelíes, de nuestro Estado y de nuestros soldados. Si digo lo que pienso de ellos, me suspenderían".
La cercanía de la República de Irlanda con la causa palestina suele vincularse con la propia experiencia del país bajo el dominio imperial británico, la lucha por la independencia, la pérdida de territorio y la división (Irlanda del Norte, fundada en 1921, es parte del Reino Unido). El Bohemian fue el que le propuso en 2025 a la Federación pedir a la UEFA la suspensión de Israel. Es el club dublinés que, solidario, recibió en 2024 a la selección femenina de Palestina para un amistoso. En The Almagro School (por el barrio porteño, porque vivió años en la Argentina), el politólogo irlandés Éamann Mac Donnchada se preguntó si Irlanda es un foco de antisemitismo. Señaló que "el estado de ánimo exaltado de la opinión pública irlandesa con respecto a todo lo relacionado con Israel, tanto en amplios sectores de los medios como en la élite artística y política" se debe "más a un narcisismo moral que a un antisemitismo en sí". "Los irlandeses –apuntó Mac Donnchada– pueden oponerse a Israel, protestar contra su gobierno y defender las políticas que prefieran. La cuestión es qué sucede cuando las actitudes hacia un Estado en particular se convierten en una prueba moral universal".
Entre los partidos ante Israel, Irlanda empató 2-2 ante Austria en el Estadio Aviva, en Dublín, ante 51 mil espectadores (restan dos fechas para la definición del grupo). Hinchas interrumpieron el partido lanzando a la cancha pelotitas de tenis con la inscripción "#StopTheGame" junto a la bandera palestina. Y Troy Parrott marcó uno de los goles más lindos durante estas semanas de fútbol de selecciones. Sin apoyos, sin que nadie se le desmarcara, le diera amplitud ni le picara en profundidad, Parrott improvisó a partir de su acervo futbolístico en cuerpo y mente: giró, encaró, tiró un caño, gambeteó y definió entre las piernas del arquero. Una obra de arte. Delantero del Betis desde la actual temporada –marcó el 2-3 en la remontada ante Lille en la vuelta del club español a la Champions tras 21 años y el 1-0 ante Real Madrid por LaLiga–, Parrott había metido el primero en el 0-3 ante Israel en Hungría y luego el gol del 1-1 en Serbia. En ambos partidos, agachó la cabeza cuando sonó el himno de Israel. No sólo se trata de goles.
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Info: Roberto Parrottino

