Quince días
después de reanudar los bombardeos en la Franja de Gaza tras el fracaso negociador
para ampliar la tregua con Hamas iniciada el pasado 19 de enero, Israel amplía
la ofensiva con una incursión terrestre en la zona de Rafah, situada en el sur
del enclave palestino.
Como ha
sucedido numerosas veces en el marco de la masiva ofensiva israelí contra Hamas
en respuesta al ataque del 7 de octubre del 2023, el avance de soldados ha sido
precedido primero por un llamado a la evacuación de los habitantes de la zona y
posteriormente por ataques aéreos y de artillería. Según fuentes sanitarias gazatíes
citadas por la cadena qatarí Al Yazira, al menos 17 palestinos murieron en los
ataques en la Franja de Gaza.
El Ministerio
de Sanidad bajo control de Hamas ha comunicado que un ataque israelí contra una
clínica de UNRWA (la agencia de la ONU para refugiados palestinos) en Jabalia,
en el norte de Gaza, causó 19 muertos, entre ellos nueve menores. El ejército
replica que "tras tomar numerosos pasos para mitigar el riesgo de daño
a civiles, atacó a terroristas que se escondían en un centro de mando y control
que se utilizaba para coordinar actividades terroristas, planificar ataques
contra civiles israelíes y tropas y servía como punto de encuentro central para
la organización". Mientras Hamas denuncia "una nueva matanza
de civiles", Israel acusa a este grupo del "uso sistemático de
infraestructuras civiles convirtiendo a su población en escudos humanos".
Por otro lado,
el ejército ha anunciado que mató "a un terrorista armado que se acercó
a la verja de seguridad en el sur de Gaza y que suponía una amenaza a las
tropas".
Dos días antes
del anuncio de la ampliación de la ofensiva a cargo del ministro de Defensa,
Israel Katz, el ejército pidió a los habitantes de gran parte de Rafah irse a
la zona humanitaria de Al Mawasi en la mayor orden de evacuación desde la
reanudación de la ofensiva. "Condenamos las nuevas amenazas de Israel
contra los civiles: evacuar todo el distrito de Rafah y desplazar a los
residentes restantes como preludio a una escalada contra nuestro pueblo",
reaccionó el ministerio de Interior bajo control del grupo islamista.
Según anunció
Katz a primera hora de la mañana, la operación "se expande, al tiempo
que hay una amplía evacuación de la población gazatí de las zonas de combate,
para aplastar y limpiar el área de terroristas e infraestructuras terroristas y
apoderarse de amplias áreas que serán incorporadas a las zonas de seguridad del
Estado de Israel para defender a nuestras tropas y comunidades". Más
allá del instrumento de presión en la negociación, se trataría de ampliar el
perímetro fronterizo gazatí tomado por el ejército hace meses. Asimismo, hizo
un llamamiento a los habitantes de la Franja de Gaza a "actuar para
echar a Hamas y devolver a todos los secuestrados. Esta es la única manera de
acabar la guerra".
Dos horas
después de su comunicado, Katz añadió en la red X que el objetivo es "aumentar
la presión para la liberación de todos los rehenes ante la negativa de Hamas.
La ampliación de la operación esta mañana aumentará la presión sobre los
asesinos de Hamas y también sobre la población de Gaza y avanzará en el logro
de un objetivo sagrado e importante para todos nosotros". Este último
mensaje parece una aclaración o respuesta a las duras críticas recibidas
minutos antes por el Fórum de las familias de los rehenes israelíes creado en
octubre del 2023 para pedir la liberación de los 251 secuestrados en el ataque
de Hamas. 544 días después, quedan 59 en cautiverio.
"¿Se
ha decidido sacrificar a los secuestrados para apoderarse de territorios? En
lugar de sacar a los secuestrados a través de un acuerdo y poner fin a la
guerra, el Gobierno israelí introduce más combatientes en Gaza para luchar en
los mismos lugares donde han luchado una y otra vez", había denunciado
el Fórum que exige a su primer ministro Benjamin Netanyahu un acuerdo para
reanudar la tregua que permita la vuelta de los suyos. No es la primera vez que
un comunicado de Katz, que suele contrastar con los que suele difundir el
ejército, provoca el malestar y temor entre numerosas familias de los
secuestrados.
La mayoría de
los israelíes priorizan su demanda a la otra, que también tiene consenso, de
acabar con Hamas y su control en la Franja de Gaza. Según un sondeo difundido
este fin de semana en el Canal 12, el 69% de los encuestados apoya alcanzar un
acuerdo que devuelva a los secuestrados a cambio de poner fin a la guerra en
Gaza. El 54% de los electores de los partidos de la coalición más derechista en
la historia de Israel y formada a finales del 2022, también apoyan esta
posición que supone una línea roja para varios ministros.