Los jubilados
de la mínima son unos de los principales perjudicados de la política de ajuste
del gasto fiscal del ministro de Economía, Luis Caputo, debido al congelamiento
del bono de $70.000 desde marzo del año pasado. De hecho, si el Gobierno
hubiera actualizado ese complemento de igual manera que el haber básico, hoy
debería ser de más del doble.
Según reveló
un informe de la Asociación Argentina del Presupuesto y las Finanzas Públicas
(ASAP), en abril la sumatoria entre haber mínimo y bono determinó que el sueldo
de bolsillo de los que están más abajo en la escala no haya crecido si se
elimina el efecto inflacionario. En tanto, el gasto que destina la ANSES para
ese complemento cayó 31% este año en términos reales.
De acuerdo con
los datos de ASAP, en abril el gobierno gastó $3,5 billones para el sistema de
reparto, mientras que para abonar los beneficios de los que entraron por
moratoria crecieron $1,2 billones, con incrementos reales del 21% y 17,5%
reales en relación a abril del año pasado, respectivamente.
En cambio, el
gasto para el bono se mantuvo en $250.000 millones, lo que indica una baja del
32% real descontado el efecto de la inflación. De hecho, en los primeros cuatro
meses el gasto en el complemento es de solo $1 billón, lo que marca una caída
real del orden del 30% también.