Entre las
actividades que lograron avances en el mes se destacaron la construcción, con
un crecimiento de 3,1%, el comercio mayorista, minorista y de reparaciones
(1,4%) y la explotación de minas y canteras (0,7%). Estos incrementos, aunque
relevantes en sus segmentos, no alcanzaron para compensar el peso de las
contracciones observadas en los rubros de mayor impacto agregado.
El análisis
interanual mostró que la actividad subió 3,25%, aunque el 68,9% de esa
variación se explicó por solo dos componentes: impuestos netos de subsidios
(8,1%) e intermediación financiera (22,8%). Tres sectores presentaron
variaciones interanuales negativas: hoteles y restaurantes (1,0%),
administración pública y defensa (0,8%) e industria manufacturera (2,7%).
Caídas generalizadas
El documento
de Analytica puntualizó que los cambios en el régimen macroeconómico alteraron
los motores tradicionales del crecimiento. El Índice Líder de Actividad,
construido con datos de alta frecuencia y que mantiene una elevada correlación
con el EMAE que publica el INDEC, permitió anticipar la dinámica mensual de la
economía argentina. Las conclusiones del informe resaltaron que la caída de
noviembre se apoyó en retrocesos extendidos en la mayoría de los indicadores
sectoriales, de consumo y crédito.
Entre los
indicadores negativos, la producción de autos descendió 12,5%, el Índice
Construya bajó 7,9%, la recaudación de IVA cayó 7,6% y las importaciones de
bienes retrocedieron 6,9%. La producción de harina disminuyó 3,5%, la demanda
de electricidad (GUMAS sin ALUAR) se redujo 1,5% y la recaudación de la
seguridad social cayó 1,2%. El único incremento relevante en energía
correspondió a la producción de gas, que subió 1,6%.
El informe
remarcó que la mayoría de los sectores económicos sintió el impacto del
contexto contractivo. La industria manufacturera, el agro, la intermediación
financiera y la administración pública acusaron retrocesos tanto en la
comparación mensual como en la interanual. Las ramas más dinámicas en etapas anteriores,
como la construcción y el comercio, lograron avances puntuales, aunque
insuficientes frente a la magnitud de las caídas en los sectores industriales y
ligados al consumo.
La debilidad
del consumo interno quedó reflejada en la baja de la recaudación de IVA y en la
contracción de las importaciones, factores clave para la evolución de la
demanda agregada. Analytica subrayó que la heterogeneidad sectorial se acentuó
hacia el final del año, con algunos sectores aislados mostrando resultados
positivos y la mayoría experimentando retrocesos.
Info: Infobae