El foco sobre
Gold Apollo se puso después de que el New York Times y la agencia Reuters,
citando a funcionarios anónimos, desvelaron que Israel había manipulado los
buscas colocando pequeñas cantidades de material explosivo -de 28 a 56
gramos-junto a la batería de cada localizador. También se incrustó un
interruptor que podía accionarse a distancia para detonar los explosivos.
"Somos
una empresa seria. Lo que ha ocurrido ha sido una vergüenza", añadió
Hsu, que se mostró muy nervioso delante de las cámaras. El Ministerio de
Economía de Taiwán también publicó rápido un comunicado asegurando que no había
registros de exportaciones directas de los dispositivos a Líbano.
"Está
claro que los aparatos fueron modificados en Europa. Tiene que ser la empresa
de Hungría la que debe dar explicaciones", comenta durante una
conversación telefónica un funcionario del Gobierno taiwanés. Por los canales
regulares, desde el Ministerio de Exteriores de la isla no responden a la
solicitud de comentarios.
Por su parte,
el gobierno dijo que la empresa húngara BAC es "un intermediario
comercial, sin centro de producción ni de explotación en Hungría",
según Afp.
"Los
aparatos en cuestión nunca han estado en suelo húngaro", añadió el
portavoz del gobierno Zoltan Kovacs en la red social X, y "este caso no
supone ningún riesgo para la seguridad nacional".
En Taipei
temen que todo este revuelo pueda sacudir a su próspera industria tecnológica,
clave en las cadenas de suministro globales. Taiwán es el epicentro mundial de
los semiconductores más avanzados, tan demandados porque son imprescindibles
para alimentar prácticamente todos los productos electrónicos del mundo.
Aproximadamente
dos tercios de las exportaciones de Taiwán, que representan alrededor del 70%
de su PIB, la componen los productos electrónicos y maquinaria. La gran mayoría
fabricados de los chips más modernos son producidos por una sola empresa,
Taiwán Semiconductor Manufacturing Corporation (TSMC).
Los
funcionarios taiwaneses están bastante incómodos por cómo la tormenta desatada
en Oriente Próximo por las misteriosas explosiones de los buscas de Hizbulá, ha
llegado hasta esta isla autogobernada que convive a diario con la amenaza de
invasión de China. Taipei, que no mantiene relaciones diplomáticas con Israel,
presume de mantenerse siempre al margen de cualquier conflicto ajeno a su
frente con Pekín.
Pero en la
guerra en Gaza, el Gobierno taiwanés, como acostumbra habitualmente, sigue lo
que diga Estados Unidos, su principal valedor internacional y proveedor de
armas, por lo que ha mostrado su apoyo total a Israel, tanto tras el ataque de
Hamas, como en la sangrienta respuesta del ejército israelí.
Info: Lucas de La Cal - El
Mundo