La mayor fundición de Argentina entró en concurso y debe más de $34.000 millones

14.09.2026

Se trata de Fundición San Cayetano, una histórica empresa metalúrgica que tiene 260 empleados y exporta alrededor del 80% de su producción

La mayor fundición de Argentina entró en concurso preventivo. Se trata de Fundición San Cayetano (FSC), una histórica empresa metalúrgica de Burzaco dedicada a fabricar piezas para las industrias siderúrgica, petrolera y minera, que tiene 260 empleados y exporta alrededor del 80% de su producción, según datos de la compañía. En la presentación judicial declaró un pasivo de $34.187 millones y atribuyó la crisis a la pérdida de competitividad, la caída de pedidos y el costo del financiamiento.

La empresa presentó el pedido ante la Justicia el 9 de junio de 2026 y el concurso fue abierto el 24 de junio por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. En el expediente, Fundición San Cayetano fijó el 18 de diciembre de 2025 como fecha de inicio de la cesación de pagos, cuando comenzó a incumplir obligaciones vinculadas con la provisión de energía.

La situación ya se había traducido en reclamos de distintos acreedores. La compañía detalló ante el juzgado intimaciones de Metrogas por $70,2 millones, Edesur por $97,4 millones, Banco Nación por $561,2 millones más u$s194.263, además de reclamos en dólares de Banco Provincia, Anatacio Overseas y Sandvik Solutions USA.

Una fundición familiar que lleva 70 años en la industria

Fundición San Cayetano fue creada en 1956 por Nazareno Sforzini, un inmigrante italiano que comenzó con una fundición en Tres de Febrero. Más de dos décadas después, en 1979, la empresa trasladó su planta a Burzaco, donde actualmente funciona su establecimiento industrial en el Parque Industrial de Almirante Brown.

En sus comienzos fabricaba grandes piezas para la industria pesada y máquinas-herramientas. Luego incorporó componentes para la industria petrolera y, en 1986, comenzó a producir cilindros para trenes de laminación, un desarrollo que le permitió ganar espacio dentro de la industria siderúrgica.

Con el paso de los años, la empresa amplió su actividad hacia los sectores minero, energético y siderúrgico y construyó un negocio con fuerte orientación hacia el exterior. Según la información aportada por la propia compañía, alrededor del 80% de su producción se destina actualmente a la exportación, con Estados Unidos como uno de sus principales mercados.

Entre los clientes que la firma menciona en la presentación judicial aparecen Ternium Siderar, Nucor Steel, Steel Dynamics, Cleveland-Cliffs, Glencore, Codelco y CSN. También señala que mantiene proyectos comerciales en Europa, India y el norte de África.

Se trata de un negocio de bienes de capital en el que la posibilidad de trasladar aumentos de costos a los precios tiene límites. La propia compañía explicó en el expediente que es "tomadora de precios internacionales", porque fabrica bienes de capital transables tanto para el mercado interno como para la exportación.

Qué le pasó a la empresa metalúrgica

En su presentación ante la Justicia, Fundición San Cayetano ubicó el comienzo de sus problemas en 2024, a partir de la combinación de apertura de importaciones, apreciación del peso y aumento de costos. "Desde principios del año 2024, la apertura de las importaciones y la revaluación de nuestro signo monetario, impulsadas por el actual modelo económico del país, nos llevó a una asfixia en el desarrollo de nuestra actividad", sostuvo la compañía.

El problema se profundizó con la caída de la demanda industrial durante 2024 y 2025. Según relató la empresa, uno de sus principales clientes redujo sus pedidos alrededor de 50%, mientras que otros compradores comenzaron a exigir reducciones de precios. La compañía aseguró que aceptó esas condiciones para conservar los negocios y sostener los puestos de trabajo.

A la vez, la competencia externa comenzó a presionar sobre sus márgenes. Fundición San Cayetano afirmó que los fabricantes de origen chino están presentes en los mercados donde participa y que sus productos llegan a ofrecerse a precios de hasta la mitad de los propios. También marcó diferencias con sus competidores brasileños, que cuentan con mejores condiciones de financiamiento.

El financiamiento se convirtió así en otro de los problemas centrales. La empresa señaló que durante 2025 las tasas bancarias treparon entre 80% y 90% anual, lo que tuvo un fuerte impacto sobre su flujo de fondos. En un negocio con márgenes muy acotados, sostuvo que esa estructura financiera terminó agravando la situación.

"El margen de utilidad es muy estrecho, rondando el 5%", explicó la compañía. En ese contexto, planteó que el desfasaje entre la evolución del tipo de cambio y el costo del crédito afectó directamente la rentabilidad de las operaciones y la capacidad para afrontar las obligaciones.

El deterioro terminó reflejándose en los pagos. Además de las intimaciones recibidas, la empresa registra 185 cheques rechazados por más de $1.000 millones. El Banco Central, por su parte, mostraba a julio una deuda financiera de aproximadamente $22.355 millones, distribuida entre distintas entidades, con obligaciones en situaciones de mora más avanzadas en varios bancos.

Así, una empresa metalúrgica con siete décadas de historia, 260 trabajadores, una fuerte presencia exportadora y una planta industrial de gran escala llega al concurso preventivo después de un año y medio de caída de pedidos, presión sobre los precios y un costo financiero que, según la propia firma, terminó desbordando la ecuación de un negocio de márgenes estrechos.

Info: Soledad Caprini

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