Durante años
se ha señalado al uso intensivo de pantallas, la lectura prolongada y el
estudio continuo como los principales responsables. Sin embargo, la
investigación científica reciente sugiere que el fenómeno es más complejo y que
intervienen mecanismos biológicos más profundos.
Un estudio
reciente publicado en Cell Reports aporta una pieza clave para entender este
fenómeno. Sus hallazgos muestran que ciertos mecanismos automáticos del ojo,
activados cada vez que enfocamos objetos cercanos, podrían estar contribuyendo
de forma directa a la progresión de la miopía.
Cómo el contraste activa el
enfoque visual
Para ver con
nitidez, nuestros ojos ajustan constantemente su potencia óptica, un proceso
llamado acomodación. Cuando miramos algo cercano, el cristalino cambia de
forma, los ojos convergen ligeramente hacia adentro y la pupila se contrae.
Este conjunto se conoce como la "respuesta cercana".
Según el
artículo publicado en Cell Reports, estas respuestas no dependen solo de la
distancia, sino también del contraste del estímulo. Es decir, cuanto mayor es
la diferencia entre claro y oscuro en lo que observamos, más intensa es la
respuesta acomodativa.
Los
investigadores demostraron que tanto la convergencia ocular como la contracción
pupilar aumentan a medida que el contraste se incrementa, independientemente
del brillo general del fondo. Esto sugiere que el contraste, más que la
luminancia, es un motor clave del enfoque visual.
La miopía potencia la
respuesta acomodativa
El trabajo
también comparó personas con visión normal y personas con miopía. Los
resultados fueron claros: quienes tenían miopía mostraban una mayor
convergencia ocular y una contracción pupilar más intensa durante la
acomodación.
De acuerdo con
el estudio, la miopía potencia estas respuestas visuomotoras y altera el
equilibrio entre las vías ON y OFF de la retina, encargadas de procesar
estímulos claros y oscuros. En términos simples, el sistema visual miope
reacciona de forma exagerada al enfocar de cerca.
Además, los
autores observaron que esta contracción pupilar excesiva podría debilitar
ciertas señales retinianas asociadas a la vía ON, un circuito neuronal
especialmente vulnerable en la miopía. Esta alteración podría favorecer cambios
estructurales en el ojo a largo plazo.