Más tarde, se
animó a contar el entredicho que protagonizó con Gabriel Batistuta después de
que Argentina le ganara a Colombia como visitante con un gol suyo. "Le tocó
ir a tapar el córner rival sobre la línea porque teníamos exceso de juego
aéreo. Terminó el partido y estábamos todos contentos. Batistuta, al que
conocía desde los 16 años, me dice que quería hablar conmigo en una sala
individual que había. '¿Cómo voy a ir yo a los 7 metros? ¡Esa es una tarea
menor, ahí van los inútiles, yo no puedo ir nunca más ahí! Se lo digo después
del partido para evitar cualquier tipo de conflicto antes de jugar, pero yo no
puedo ir más ahí, piénselo. Me está ofendiendo'. Él estaba sintiendo eso. Se
olvidó que había hecho el gol con el que ganamos. Estaba indignado por la
ofensa de atribuirle un rol menor", excavó en su memoria.
Y remató la
historia: "¿Cuál fue la contracara de ese acto exagerado? Que cuando le daba
roles importantes, se mataba para imponerse respecto a esos roles".
Bielsa remarcó
la importancia del "amor propio" que deben tener los futbolistas: "El
jugador tiene que tener una dosis muy alta de egocentrismo, vanidad, de
quererse más de lo conveniente porque si no, no puede crear. No tendría esa
admiración por sí mismo que le permite construir jugadas decisivas".