Respecto a la
liquidez, cada intento del Banco Central por bajar la tasa para reanimar el
crédito termina recalculando expectativas: menos carry y más presión en el
frente cambiario. Un alivio podría venir del trigo. El Gobierno espera USD
1.500 millones en las próximas semanas. Ayuda, pero no cambia el cuadro: sirve
como un vaso de agua para apagar un incendio.
El otro
frente, el más espinoso, es el de la solvencia. Enero exige pagos por unos USD
4.500 millones, con reservas netas que, según cálculos del propio FMI y
estimaciones privadas, ya están en torno a USD 16.000 millones negativos. Sin
financiamiento externo, no hay forma.
Y ahí aparece
el repo. La apuesta oficial es conseguir un repo por una cifra equivalente a
los vencimientos críticos. JP Morgan coordina la ingeniería. Morgan Stanley
figura entre los pocos interesados que no dieron portazo. Porque el nudo del
repo es qué poner arriba de la mesa como garantía.
El país ofrece
BoPreales como colateral. No sobran opciones. Los estudios de abogados de Nueva
York trabajan a contrarreloj para traducir esa estructura en algo aceptable
para las mesas de riesgo. No solo se discute la valuación del bono, sino cómo
blindarlo jurídicamente. Lo concreto es que, sin garantías sólidas, nadie
firma.
Info: Luciana Glezer