Uno de los circuitos
con más mística de la Fórmula 1 es el callejero de Montecarlo. La ciudad de
Mónaco es una muestra de elegancia y confort permanente. Y los monoplazas que
transitan a gran velocidad en busca de la gloria aportan un espectáculo
adicional un fin de semana al año.
Más allá de la
tradición, el trazado sufrirá modificaciones en el futuro, dado que las
autoridades informaron que habrá paradas en boxes obligatorias adicionales para
promover carreras más emociones durante las carreras en el principado.
La FIA
ratificó nuevas reglas en su última reunión de su comisión. Se trata de una
serie de resoluciones sobre las regulaciones deportivas, técnicas y financieras
del campeonato, pero también albergó debates con respecto a la mejora del
espectáculo en Mónaco.
Hasta ahora,
el GP de Mónaco se caracterizaba por ser una carrera de una sola parada debido
a la importancia de la posición en la pista y el escaso desgaste de los
neumáticos. Pero la cantidad de sobrepasos también disminuyó considerablemente
con el correr de los años.
La primera vez
que se corrió en el circuito urbano del principado fue en 1950, donde se
proclamó campeón Juan Manuel Fangio, coincidiendo, además, con la primera
victoria del argentino en la categoría reina del automovilismo. En las calles de
la ciudad y en un circuito en el que los coches cada vez lo tienen más
complicado para adelantarse, se han vivido algunos de los grandes momentos de
la competición.
En 1984,
Ayrton Senna estuvo a punto de firmar una de las victorias menos probables de
la historia. El brasileño arrancó 13º en la clasificación y, mientras caía uno
de esos diluvios que se convierten en el mejor amigo de algunos y en la mayor
pesadilla de otros, avanzó hasta la segunda posición. No obstante, las
condiciones meteorológicas impidieron que siguiera avanzando posiciones y,
finalmente, la victoria se la llevó el francés Alain Prost.
Michael
Schumacher también firmó una de esas actuaciones para los libros. El alemán
dominaba en la competición en 1994, de hecho, ese año ganaría su primer mundial
en la Fórmula 1. Bajo el mono azul de Benetton, sumó cuatro victorias seguidas,
la última en Mónaco, donde dominó de principio a fin, pese a su corta
experiencia.
No obstante,
para los seguidores de este deporte más jóvenes, la victoria más esperada para
muchos fue la de Leclerc en 2024. El piloto monegasco pudo, por fin, subirse al
podio en su casa y hacer sonar el himno nacional mientras sostenía el trofeo
que recrea el circuito. Era su sexta carrera en las calles de Montecarlo,
aunque en las ocasiones anteriores su atracción por los muros le había impedido
prosperar.