En
declaraciones a EL PAÍS, el presidente de Gotta Have Rock and Roll asegura que
respetan "al máximo" a los herederos: "Creo que están actuando con
cautela porque no quieren que nadie haga públicas estas canciones",
reflexiona Kosinski en un correo electrónico, explicando que sabrán el
resultado final de la subasta el próximo 7 de marzo, cuando esta se cierre. "Lo
entiendo perfectamente y lo respeto. Dejamos claro que quien compre este
artefacto no podrá reproducir, distribuir ni divulgar el contenido de las
cintas. Dicho esto, es un artefacto increíble este que vamos a subastar".
Las cintas se
subastarán junto a una fotografía de Jackson firmada por él mismo, y entre las
canciones están algunas como 7 digits, vieja conocida de los fans, pero nunca
lanzada, en una versión temprana y muy larga. Dura casi 16 minutos; de hecho,
la primera parte está grabada en la cara A y su continuación en la cara B. Hay
otros temas nunca lanzados ni filtrados, como Serious Effect, Call It Off, All
The Truth You Need o Don't Believe It; también otros de los que se han conocido
algunos pedazos, como She Got It o Work, con su hermana Janet Jackson. En un tercer
casete hay también una versión muy corta, de apenas 15 segundos, del clásico
tema San Francisco cantado a capella por Jackson.
El enorme
legado del músico está gestionado por una fundación. Aunque cuando falleció
tenía millonarias deudas, entre ellas con el fisco estadounidense —los
documentos judiciales estimaron el pasado verano que de unos 500 millones de
dólares—, con el tiempo se ha ido convirtiendo en una de las figuras más ricas
tras su muerte. Sin embargo, ni su madre ni sus tres hijos pueden disponer de
sus bienes. Los jóvenes Prince, de 28 años, Paris, de 26, y Bigi, de 22, así
como Katherine Jackson, su madre, de 94, tendrán que esperar hasta que tanto su
testamentaría como el IRS, el organismo tributario y de recaudación fiscal
estadounidense, resuelvan una disputa pendiente desde hace años acerca del
valor de su patrimonio.
Info: María Porcel - El País