Equipo para Oriente Próximo
Tras Rusia y
China está Oriente Próximo, y ahí no debería haber ninguna fricción. Rubio es
uno de los aliados más entusiastas de Benjamin Netanyahu, completamente
acrítico con las guerras en Gaza o Líbano. Y tendrá como mano derecha en Jerusalén
a Micke Huckabee, que será el nuevo embajador. Ex gobernador de Arkansas, líder
religioso evangélico y candidato en las primarias republicanas de 2016 que ganó
Trump, ha tenido un programa de televisión desde 2015. Es padre de Sarah
Huckabee Sanders, hoy gobernadora del mismo estado y ex responsable de prensa
de la Casa Blanca con Trump. "Ama Israel y a su ente y los israelíes lo
aman a él. Trabajará incansablemente para lograr la paz en Oriente
Próximo", ha dicho el presidente electo en un comunicado este martes.
Huckabee es un
incondicional partidario de Israel desde hace mucho tiempo y se identifica con
las posiciones más a la derecha del espectro político local, defendiendo por
ejemplo que la reivindicación sobre Cisjordania es más fuerte que los lazos
estadounidenses con Manhattan, ya que Cisjordania no existe, "como
tampoco existe una ocupación". En 2018, por ejemplo, participó
colocando ladrillos él mismo cuando se inició la construcción de un nuevo
complejo de viviendas en el asentamiento de Efrat. "No amo la Tierra de
Israel porque soy judío, la amo porque sé que fue la elección de Dios
seleccionarla para Su Pueblo. Esas fronteras tienen casi 4.000 años y ninguno
de nosotros tiene derecho a cambiarlas. Sólo tenemos derecho a
expandirlas", dijo en una visita en 2022.
La tercera
pieza en ese equipo será Steven Witkoff, anunciado hoy como el enviado especial
de la Casa Blanca para Oriente Próximo, un puesto clave en el proceso de
búsqueda de paz. Trump ha optado por un empresario del ladrillo, millonario y
filántropo, sin ningún tipo de experiencia política o diplomática. Amigo
personal del presidente electo, es judío y recientemente criticó a los
Demócratas que boicotearon el último discurso de Netanyahu en el Congreso,
experiencia que él calificó de "espiritual".
Un militar para la Guardia
Nacional
Trump también
ha escogido al diputado Michael Waltz para el puesto de Consejero de Seguridad
Nacional, consolidando el núcleo duro del Estado en el que reside. Waltz, que
es el segundo congresista al que aúpa tras la próxima embajadora ante la ONU,
es de Florida, igual que Rubio o Susie Wiles, su jefa de gabinete.
El
congresista, que sirvió en el ejército como boina verde y fue asesor de Dick
Chenney o Donald Rumsfeld hace 20 años, ha formado parte de los comités de
Servicios Armados, Inteligencia y Asuntos Exteriores de la Cámara de
Representantes y para los ciudadanos se ha convertido en analista habitual por
su presencia en las cadenas de televisión conservadoras. Su esposa, Julia
Nesheiwat, fue asesora de seguridad nacional en la primera administración
Trump.
Pese a haber
escrito recientemente que los estadounidenses no pueden seguir financiando
eternamente la ayuda a Ucrania, y que una salida negociada como presume Trump,
es más que razonable, Waltz también ha dicho que deberían reforzarse las
sanciones a Rusia, "una gasolinera con armas nucleares", y que
si Putin no coopera EEUU debería dar luz verde a Zelenski para que use las
armas de largo alcance proporcionadas por Washington para atacar territorio ruso
y no sólo defenderse.
Al igual que
Rubio, está considerado un halcón en lo que respecta a China e Irán, y criticó
duramente tanto las retiradas de soldados de Afganistán en los cuatro años de
Trump como la retirada total del país que ordenó Biden. Y será responsable de
un puesto que históricamente han ocupado pesos pesados de la talla, el poder y
la influencia de Richard Kissinger, Brent Scowcroft, Zbigniew Brzezinski, Colin
Powell o Condoleezza Rice. Una voz autorizada dentro de la Casa Blanca, y no empotrada
en la maquinaria del Pentágono. Coordinando los mensajes de las numerosas
agencias que proporcionan inteligencia al presidente.
Pero que con
Trump tuvo mucha volatilidad. En su primer mandato, Trump tuvo cuatro asesores
de seguridad nacional, el primero de los cuales sólo duró 22 días. Los demás,
entre ellos el teniente general H.R. McMaster y el célebre John Bolton, fueron
expulsados sin contemplaciones y se han convertido en furibundos críticos. El
último, Robert O'Brien, el permaneció en el cargo durante la pandemia de
Covid-19 y el asalto al Capitolio, y figura en las quinielas para otro puesto
en el gabinete.
Un fiel en la CIA
El goteo de
anuncios se ha completado en materia de Seguridad este martes con el de John
Ratcliffe para el delicado puesto de director de la CIA, la principal agencia
de inteligencia. Ratcliffe, un ex congresista de Texas, leal al presidente
electo, fue el Director de Inteligencia Nacional en su primer mandato, y será
la primera persona en haber ocupado las dos mayores responsabilidades en
materia de inteligencia y espionaje.
Como
congresista, Ratcliffe fue ariete de Trump en la investigación sobre Hunter
Biden, el hijo del presidente que ha sido condenado este verano por tenencia
ilícita de armas, y contra las diferentes pesquisas sobre los vínculos entre
Rusia y la campaña de Trump de 2016.
Una leal para Interior
El presidente
electo ha escogido también a la gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem,
para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional, según The Wall Street
Journal. Una aliada leal y figura al alza en el Partido Republicano, que sonó
incluso en las quinielas para la vicepresidencia.
La agencia
tiene muchas competencias en materia de desastres naturales, ciberseguridad o
transporte, pero el papel central será la aplicación de las leyes de
inmigración. Noem se unirá a Tom Homan, el nuevo 'zar migratorio'. Y sobre todo
a Stephen Miller, que será su adjunto a la jefa de gabinete, un cargo
aparentemente secundario, pero con un enorme poder de cara a la implementación
de la principal promesa de campaña de Trump: cierre de fronteras y la mayor
deportación en la historia de Estados Unidos.
Info: Pablo R. Suanzes – El
Mundo