La salida de
Guillermo Francos del gobierno aceleró la ruptura de Javier Milei con China y
entraron en crisis los proyectos de inversión que pidió desactivar la
administración de Donald Trump.
Francos era el
interlocutor del gobierno con los chinos y había tenido al menos 50 reuniones
el último año con representantes del país oriental. Ese era el motivo principal
por el que el que los republicanos exigían su salida, que se concretó cinco
días después del triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones.
Los
gobernadores entraron en alerta en las últimas horas porque dependían de
Francos para tramitar inversiones chinas. Según anticipó El Cronista, el jefe
de Gabinete había logrado facilitar un acuerdo para la creación de la Unión
Transitoria de Empresas (UTE), integrada por China Gezhouba Group, Eling
Energía e Hidrocuyo, para reactivar la construcción de las represas de Santa
Cruz.
La UTE había
lanzado un concurso privado para comprar cemento por más de USD 21 millones
para reactivar la represa Jorge Cepernic a partir de marzo de 2026. Incluso
nueve días antes de las elecciones, el ministro de Energía y Minería de Santa
Cruz, Jaime Álvarez, confirmó que la empresa estatal Energía Argentina (Enarsa)
y las entidades financieras del gobierno chino firmaron la carta que habilita
el reinicio de las obras. Desde la UTE dijeron que no tienen información de que
eso no vaya a ocurrir.
Pero la salida
de Francos y el alineamiento total del gobierno de Milei a Estados Unidos puso
en jaque ese reinicio. Sería un golpe muy fuerte para la provincia, que con el
cierre de los pozos petroleros ya perdió 6000 empleos.
Al mismo
tiempo, mientras Francos se despedía de sus colaboradores en la Rosada, el
Gobierno desactivó el proyecto de China para instalar un radar de vigilancia
espacial en la localidad sanjuanina de El Leoncito, según anticipó Infobae.