"No hay ningún
nerviosismo"
Desde Rusia
han declarado en reiteradas ocasiones que no existe un arma que pueda cambiar
el rumbo del conflicto ucraniano.
Anteriormente,
el líder ruso advirtió que una entrega de Tomahawks supondría la destrucción de
las tendencias positivas en las relaciones entre Moscú y Washington, ya que su
uso es imposible sin la participación directa de los militares estadounidenses.
Por su parte,
el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, aseveró que, si
Ucrania recibiera tal arma, se produciría un "cambio sustancial y cualitativo",
pero ello no afectaría a la determinación de Rusia de alcanzar todos los
objetivos establecidos en la operación militar especial. Por otra parte,
subrayó que "no hay ningún nerviosismo" en Rusia al respecto,
ya que los recursos de los que dispone el país le permiten avanzar "con
firmeza" en la dirección determinada.
"Espero
que quienes están empujando a Washington hacia esa decisión comprendan bien la
profundidad y la gravedad de las consecuencias que puede acarrear cualquiera de
esas medidas", expresó, añadiendo que Moscú insta a la parte
estadounidense a abordar la situación "con sensatez, prudencia y
responsabilidad".
A su vez, la
portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, afirmó
que la decisión de proveer a Kiev misiles Tomahawk, de tomarse, "infligirá
un daño irreparable a las relaciones ruso-estadounidenses que recién empezaron
a manifestar elementos del restablecimiento del diálogo bilateral".
Info: R.T. Canal