Poco después
del descanso, un error similar se produjo en el lado del Magdeburgo. Daniel
Heber, creyendo que el árbitro Bastian Dankert había señalado una falta en
contra, recogió el balón dentro de su área. Este malentendido resultó en otra
pena máxima, esta vez a favor del Greuther Fürth, que fue convertido por Julian
Green, ex jugador del Bayern de Múnich, poniendo el marcador 2-1.
El partido
continuó con una reacción del Greuther Fürth, que logró reaccionar y asegurar
un punto al final del encuentro. Los aficionados quedaron perplejos ante la
repetición de estos errores en tan corto tiempo, calificando los incidentes
como "locos" y "absurdos". Algunos incluso recordaron un incidente similar
protagonizado por Gabriel del Arsenal en un partido de la Liga de Campeones
contra el Bayern Múnich el año anterior.
En el fútbol
argentino también hubo un antecedente reciente, cuando el defensor de Colón de
Santa Fe Paolo Goltz agarró el balón con la mano para realizar un saque de
meta, pero el árbitro Nicolás Lamolina entendió que el arquero sabalero ya
había puesto el balón en juego y sancionó penal para Independiente en
Avellaneda. Estos eventos destacaron la importancia de la concentración y la
comunicación en el campo de juego, ya que errores de interpretación pueden
cambiar el rumbo de un partido.
La igualdad
terminó privando al Magdeburgo de quedar como único líder de la Bundesliga 2,
certamen que hasta el momento es dominado por el Fortuna Düsseldorf con 17
puntos. Los dirigidos por Christian Titz se mantienen como escoltas, a una
unidad de distancia, en la misma línea que Paderborn y Karlsruher. Por su
parte, Greuther Fürth quedó en el décimo lugar con 10 puntos (se llevan
transcurridas ocho jornadas de la temporada).