Delegaciones
de rusos y estadounidenses mantuvieron seis horas de conversaciones en Turquía
este jueves para tratar de restablecer el funcionamiento normal de sus
embajadas. Reunido frente a sus espías preferidos, Vladimir Putin cantó -a su
manera- victoria en su invasión de Ucrania. En su reunión con el servicio de
seguridad FSB, la agencia heredera del KGB que él mismo dirigió antes de llegar
al poder: "El mundo está cambiando rápido" y "los
primeros contactos con EEUU son esperanzadores, hay actitud recíproca para
restaurar las relaciones" entre ambos estados. El bloqueo parcial
impuesto por EEUU con la UE hacia Rusia es historia.
Las
conversaciones, centradas estrictamente en las condiciones de los diplomáticos
de cada uno, son una muestra inicial de la capacidad de los dos países para
restablecer relaciones más amplias. Putin se mostró más optimista que nunca. "Nuestros
socios actuales en Estados Unidos muestran pragmatismo y una visión realista,
alejándose de los estereotipos y los clichés mesiánicos" de anteriores
administraciones. Putin valoró que "existe una voluntad mutua de
trabajar para restablecer las relaciones bilaterales".
En Moscú se
vive con satisfacción el giro de 180 grados de Washington. El Kremlin calificó
el año pasado las relaciones como "bajo cero" bajo la
Administración de Joe Biden, que apoyó a Ucrania con ayuda y armas e impuso
sanciones a Rusia para castigarla por su invasión en 2022. Rusia y Estados
Unidos han expulsado diplomáticos y han limitado el nombramiento de nuevo
personal en sus respectivas misiones diplomáticas en medidas de represalia
durante la última década, dejando a sus embajadas con poco personal.
En enero llegó
Trump, que ha prometido un rápido fin a la guerra y ha cambiado rápidamente la
política estadounidense para iniciar conversaciones con Moscú. Su primer gesto
fue romper el aislamiento, comenzando con una llamada telefónica a Putin el 12
de febrero y una reunión diplomática de alto nivel en Arabia Saudí seis días
después.
Ucrania y sus
aliados europeos temen que el rápido acercamiento de Trump a Moscú pueda
desembocar en un acuerdo que los margine y socave su seguridad. El líder ruso
advirtió a Europa contra el sabotaje al acercamiento entre Estados Unidos y
Rusia. Dice que "algunas élites occidentales siguen centradas en
preservar la inestabilidad mundial y tratarán de perturbar el diálogo
ruso-estadounidense" y que hay que usar "todas las
oportunidades que se nos presenten, a través de la "diplomacia" y
también incluso "los servicios especiales", para "contrarrestar
esos intentos", que buscan, por ejemplo, "dividir nuestra
sociedad".
El
departamento de Estado de Estados Unidos había anunciado que las conversaciones
cubrirían temas como los niveles de personal o los visados. La portavoz del
Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajarova, declaró que se
espera que las conversaciones de Estambul sean las primeras de una serie de
contactos destinados a generar confianza y eliminar factores "irritantes"
en las relaciones bilaterales. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei
Lavrov, declaró que el resultado de la reunión "mostrará con qué rapidez
y eficacia podemos avanzar".
Moscú quiere
atraer a Trump con negocios lucrativos. Putin dijo esta semana que Moscú
estaría dispuesta a invitar a Estados Unidos a participar en proyectos
conjuntos para explotar depósitos de tierras raras en Rusia y en las partes de
Ucrania que ha reclamado como propias. El portavoz del Kremlin, Dimitry Peskov,
añadió que podría haber un desarrollo conjunto de los recursos naturales en el
Ártico, aunque todavía no hubo conversaciones sustanciales al respecto, informa
Reuters.
Info: Xavier Colás – El Mundo