El amor de
pareja va más allá de lo neurológico, de ese cóctel fascinante de dopamina,
serotonina y oxitocina. El afecto auténtico trasciende la pasión para construir
un proyecto en común con base en la confianza. Son dos personas que se eligen
para caminar por la vida, compartiendo unos mismos valores, tratándose con
cariño y respeto.
Ahora bien,
esta maravillosa artesanía relacional no siempre es fácil de conseguir. Muchas
veces, nos condicionan patrones de apego disfuncionales y modelos culturales
que nos hacen caer en vínculos que duelen y por los que perdemos la dignidad.
Aunque te sorprenda, amar también se aprende y siempre es interesante saber
cómo es el amor sano y enriquecedor. Te lo explicamos.
Afecto basado en la apertura y
la vulnerabilidad
Para saber si
el vínculo que tienes con alguien es amor verdadero, valora si existe apertura
emocional. La investigadora Brené Brown introdujo en su libro Frágil (2013) un
concepto que debes recordar: la vulnerabilidad. Esta cualidad se manifiesta
cuando eres capaz de mostrarle al otro tus necesidades, tus miedos, errores e
inseguridades.
Este nivel de
apertura fomenta una confianza profunda y te permite edificar una relación
sólida. Ten en cuenta que cuando el afecto se nutre de la autenticidad, la
relación se convierte en un refugio donde dos personas crecen sin máscaras, sin
reservas y con valentía.
¿Qué dice la psicología? Toda
relación madura y saludable se nutre de un apego seguro. En estas fluye la
capacidad de decirle al otro lo que sientes y necesitas, sin miedo al juicio.
La intimidad emocional es esa piedra angular que edifica un lazo sexoafectivo
sano de dos personas autorrealizadas que se permiten ser vulnerables.
Saber comunicar sin dar nada
por sentado
Las personas
que se quieren no son adivinas. Muchas parejas caen en la trampa de suponer que
el otro debería «saber» lo que sienten o necesitan en cada momento. Asumir este
tipo de expectativa irreal genera frustraciones y muchos malentendidos, porque
el amor no te otorga poderes sobrenaturales.
Como bien
destacan en un estudio divulgado Frontiers in Psychology, la comunicación
efectiva es el pilar de cualquier relación saludable. Hablar de manera asertiva
y respetuosa, así como saber escuchar de forma activa, reduce los conflictos. Y
no solo eso, cuando te comunicas con el ser amado de manera abierta y honesta,
se construye un puente de comprensión y conexión absoluta.
¿Qué dice la psicología?
Cuando una pareja es hábil en inteligencia emocional, la buena comunicación
siempre está presente. De ese modo, no solo se solucionan los problemas.
Además, se minimizan esa rumia y las inseguridades cotidianas para hablar de lo
que preocupa, de lo que angustia y limita, con el fin de resolver las cosas de
forma más positiva y rápida.
El ADN en una relación feliz:
la confianza
La confianza
es el cimiento que edifica una relación estable y duradera. Debido a ello, si
te preguntas cómo debe ser el amor en la pareja, piensa que hay un elemento que
nunca debe fallar: la honestidad. Sin ella el vínculo se tambalea, el afecto se
erosiona y surge el abismo de los miedos persistentes, de los celos que
torturan y la inseguridad que carcome.
Construir
confianza toma tiempo y requiere coherencia entre palabras y acciones. Es
esencial que aparezcan siempre pequeños gestos diarios como cumplir promesas,
demostrar complicidad, interesarte por la otra persona, saber apoyarla, no caer
en conductas de dominación o de control, reconocer errores, saber pedir
disculpas, etc.
¿Qué dice la psicología? En
las relaciones felices y saludables debe fomentarse la independencia de sus
miembros, y ahí la confianza actúa como el motor que todo lo mueve. Esto
implica desde respetar los espacios individuales, hasta apoyar los intereses
personales del otro para que conquiste sus sueños y metas. El amor auténtico no
coarta, facilita el crecimiento.
El cuidado en las pequeñas y
grandes cosas
Amar es, por
encima de todo, saber cuidar. Y este ejercicio no se demuestra solo atendiendo
el bienestar físico de tu pareja. El afecto saludable y enriquecedor es aquel
que atiende los pequeños detalles y las grandes necesidades. Es una palabra
amable, un mensaje de apoyo en un instante de ansiedad en el trabajo, es ser de
ayuda cuando el otro se siente superado o superada.
Cuidar es el
tejido que hila las pequeñas acciones cotidianas y que crean un sentido de
conexión diaria en la relación. El saber estar en los momentos difíciles y en
la rutina del día a día, es lo que nos recuerda que somos valiosos para la
persona. Querer a alguien es entender el idioma de los cuidados y saber
ejercitarlo a lo largo de la evolución del amor en pareja.
¿Qué dice la psicología? El
mayor peligro para una relación de pareja es la asimetría. En el momento en que
uno cuida más que el otro, o cuando unas de las figuras ejerce el poder
absoluto, ese vínculo se convierte en un escenario psicoafectivo de
sufrimiento. El amor requiere simetría, igualdad de afectos, de inversiones
emocionales y de respeto.
Compartir valores, respetar
diferencias
La Universidad
de Tel Aviv realizó un trabajo en el que pudieron ver cómo al elegir pareja los
valores determinan con frecuencia las preferencias. Esto no es casualidad. En
una relación pueden existir discrepancias, pero si hay respeto y se comparten
unos mismos valores, ese vínculo es sano.
Por eso, en el
amor en una pareja siempre debe existir una fuente de motivación mutua. No pasa
nada, por ejemplo, si uno es más introvertido y el otro lo contrario. Si
existen valores en común como el amor por la naturaleza, la familia, la lealtad
o la justicia, habrá espacios de complicidad y acuerdos.
¿Qué dice la psicología?
Muchas veces nos obsesionamos con la idea de que nuestra pareja ideal debe
pensar, sentir, opinar y ver las cosas igual que nosotros. Este es un falso
mito más del amor romántico. Las parejas saludables y maduras son las que saben
respetar sus diferencias, comprendiendo que son dos personas independientes que
no están obligadas a pensar siempre igual, pero sí a respetarse y entenderse.
Amar es admirar
El amor
genuino incluye una profunda admiración por la persona que tenemos al lado. No
obstante, hay que tener cuidado; admirar no significa idealizar, sino reconocer
las cualidades, valores y logros del otro. Esta apreciación mutua alimenta el
respeto y refuerza el compromiso; es como un nutriente que permite consolidar
cada día más el vínculo.
A su vez,
recuerda que sin admiración las relaciones pueden perder la chispa con el
tiempo. Es importante mantenernos atentos a lo que hace única a la otra
persona, incluso en la rutina diaria. Esto facilitará que la relación no caiga
en la monotonía y se mantenga viva la conexión emocional.
¿Qué dice la psicología? Las
relaciones sexoafetivas pasan por diferentes etapas. Al inicio la pasión lo
inunda todo, pero a medida que transcurren los años, se refuerza la complicidad
y el cariño cotidiano. Asimismo, a lo largo de esos ciclos, el componente de la
admiración es un elemento que siempre debería estar presente.
Sanar el pasado para amar de
forma madura
Algo que vemos
con frecuencia en terapia es a personas definidas por un apego inseguro. Como
señalan en Procedia, Social and Behavioral Sciences, esto puede llevarnos a un
tipo de amor obsesivo que ocasiona un gran sufrimiento. En realidad, este
patrón relacional tiene muchas veces su origen en traumas vinculares con
nuestros cuidadores.
Piensa que el
amor en una pareja debe ser sano, maduro y sin un miedo persistente al
abandono. Esto implica, muchas veces, ser capaces de sanar nuestro pasado y de
entender qué heridas nos llevan a caer en ciertas conductas. El pasado no
resuelto (con nuestra familia o con relaciones de pareja del ayer) condicionan
la oportunidad de construir relaciones saludables.
¿Qué dice la psicología? La
madurez emocional implica ser conscientes de nuestras cicatrices y trabajar de
forma activa en ellas, ya sea a través de la reflexión personal o con ayuda
profesional. Sin embargo, esta es una realidad de la que muchas personas no son
conscientes y, en consecuencia, acumulan un fracaso relacional tras otro.
En una relación el amor solo
no basta
Si te
preguntas qué es amar a alguien, ten en cuenta que no basta con «querer mucho»
a esa persona. De hecho, alguien puede quererte lo indecible y tratarte mal. El
amor, lejos de ser el ingrediente que todo lo soluciona, es un componente más
dentro de una relación. Por ello, considera que el amor debe complementarse
siempre con la confianza, el respeto, la buena comunicación, etc.
¿Qué dice la psicología? Los
falsos mitos del amor romántico han condicionado durante mucho tiempo la forma
en que construimos nuestras relaciones. Lo llamativo es que estas ideas aún
perduran en las nuevas generaciones, quienes asumen que en «el amor todo vale»
o que la realización personal llega estando en pareja.
El amor verdadero, el amor que
se trabaja cada día
La mayoría de
nosotros construimos una idea sobre lo que debe ser el amor. Lo hacemos a
través de lo que vemos en casa de niños, del tipo de apego con el que crecemos
y con las imágenes que nos transmite la sociedad. Esto puede hacer que, con
frecuencia, fracasemos en esta materia tan decisiva para el ser humano.
Reformular muchas de esas narrativas será de gran ayuda.
Ten presente
que el amor de pareja auténtico requiere esfuerzos cotidianos. Es un baile
entre dos donde uno sostiene al otro, donde aprendemos pasos nuevos cada día
para avanzar en armonía y autenticidad. Es saber ser cómplices y, a la vez,
personas libres que dejan espacio al ser amado para que se desarrolle en su
propio proyecto. Este es un arte que todos podemos aprender.
Info: Psicóloga. Valeria
Sabater