Si hay un acto
que fluye con naturalidad para manifestar el desconsuelo es el llanto. Lloramos
cuando estamos tristes para sacar todo lo que nos acongoja, ya sea por perder a
una persona amada, porque tuvimos alguna experiencia negativa, porque nos
sentimos mínimos ante los reveses de la vida o porque nos agobia la falta de
propósito.
Llorar es la
respuesta física a las emociones de gran intensidad. Sucede que desde niños
aprendemos que la tristeza es la emoción contraria a la alegría y es por eso
que al llorar exteriorizamos dolores profundos, esos que los analgésicos no
sanan.
El significado
de esta reacción va más allá de derramar lágrimas; implica un mecanismo
cerebral que persigue el alivio o la calma. ¿Qué la produce? ¿Tiene
consecuencias? ¿Qué buscamos con ella? Acompáñanos a descubrir por qué lloramos
cuando estamos tristes.
Pedir ayuda
Cuando
lloramos nos valemos de un medio para comunicarnos. Sumemos que el llanto por
tristeza cumple papel funcional: encontrar apoyo. Una investigación encabezada
por profesores de la Universidad del Rosario, en Colombia, destaca que las
lágrimas que provocan la tristeza denotan indefensión y necesidad de ayuda. Se
llaman emocionales y se distinguen de las lágrimas basales (las que limpian y
humedecen los ojos a diario) y las de reflejo (causadas por olores irritantes).
Cualquiera que
nos vea sollozar, sabrá que estas secreciones son distintas a las basales o de
reflejo, porque se acompañan de angustia, mejillas y cejas caídas, ojos
cerrados, etc. Así, lo que activamos en otros es una conducta prosocial en la
que, muy probablemente, nos ofrezcan apoyo y demuestren empatía.
Desahogarnos
Casi en modo
automático, apelamos al llanto emocional para desahogarnos cuando estamos
tristes. Y si este llanto es profundo y auténtico, influye en la actividad de
las neurotrofinas (proteínas que benefician la supervivencia de neuronas).
Estas últimas fomentan la plasticidad neuronal, es decir, una propiedad del
sistema nervioso gracias a la que se da el aprendizaje.
En resumen,
llorar de tristeza funciona como un consuelo que, en simultáneo y gracias a la
neuroplasticidad, ayuda a aprender de las experiencias que desencadenaron el
sentimiento y nos hace más creativos para responder con conductas que
favorezcan a la adaptación en cualquier contexto.
Reducir el estrés
Entre otros
beneficios de llorar, la Universidad Nacional Autónoma de México menciona en un
artículo que el llanto minimiza el estrés, cumpliendo un papel catártico.
La publicación
argumenta que «al terminar de llorar, el cerebro libera endorfinas, uno de los
neurotransmisores que más nos tranquilizan y que, al mismo tiempo, generan la
sensación de beneplácito, de esperanza y fe». El efecto es que nos sentimos más
tranquilos y menos estresados, con claridad para pensar mejor qué hacer ante
aquello que nos entristeció.
Además, en
medio de la tristeza, el organismo libera hormonas y neurotransmisores como el
cortisol, relacionado con el estrés. Entonces, llorar sería una manera de
soltar el estrés que se mezcla con el dolor emocional.
Sobrellevar el duelo
Ya sea por la
muerte de un familiar, el despido de un trabajo, una ruptura amorosa u otra
causa, todo duelo en cualquiera de sus fases implica llanto. Quizás has
percibido que mientras lloras, liberas un peso, drenas las emociones negativas y
sientes que te encaminas hacia la aceptación que supone la pérdida. En este
caso, manifestamos con lágrimas lo que sentimos.
¿Qué ocurre en nuestro cerebro para que la tristeza nos
genere llanto?
Como reseñan
en el Diccionario de las Emociones, de la Gaceta UNAM, la tristeza se
manifiesta con pesimismo, insatisfacción y tendencia al llanto. Lo que sentimos
es un vacío debido a la ausencia de una persona, de una rutina o experimentamos
una desconexión con nosotros mismos que nos conduce a las lágrimas. Entonces,
lloramos para expresar esa marea sentimental.
Este acto
responde a un proceso cerebral en el que es necesario comprender el papel de
las lágrimas emocionales. Estas se generan a partir de una combinación de
hormonas como la leucina encefalina, la cual actúa como un calmante natural,
explica La Universidad EAFIT. ¿Pero cómo se orquestan estas y los sentimientos?
¿Por qué salen lágrimas cuando estamos tristes?
Así lo
describe la Academia Estadounidense de Oftalmología: ante cualquier situación
penosa, el área del cerebro que activa las emociones, o lo que conocemos como
el sistema límbico, avisa al troncoencefálico o pons. De inmediato, esta parte
remite una señal al sistema lagrimal para producir las lágrimas, originándose
la reacción fisiológica que llamamos llanto.
¿Qué pasa si lloras mucho de tristeza?
Está bien
llorar si eso es lo que queremos. No hay que reprimir tal respuesta fisiológica
cuando se presenta. Pero debemos tener en cuenta que si lloramos mucho porque
estamos tristes nos expondríamos a las siguientes consecuencias:
- Dificultades para dormir: tanto la
angustia como los pensamientos que nos acompañan cuando estamos tristes
entorpecen conciliar el sueño.
- Fatiga emocional: las sesiones intensas
de llanto nos dejan bastante cansados, lo que interfiere en nuestra calidad de
vida y responsabilidades.
- Deterioro de la salud física: el lloro
excesivo trae consigo migrañas, tensión en la musculatura del cuello y cara,
dolores de cabeza. Aparte, en las lágrimas se pierden enzimas y sodio en
grandes cantidades.
- Problemas en las relaciones interpersonales:
la familia, los amigos o la pareja, a veces no saben qué hacer o cómo responder
cuando ven que lloramos demasiado por la tristeza, derivando en inconvenientes.
Cómo afrontarlo
Los Centros
para el Control y Prevención de Enfermedades señalan que para sobrellevar la
tristeza y no acabar en sesiones extendidas de llanto, lo principal es
reconocer lo que pasa y entender que no eres la única persona que lo
experimenta; otros atraviesan por lo mismo. La tristeza se va cuando aceptas lo
que quiere decirte.
También,
proponen cuidar de ti, descansando, comiendo saludable, ejercitándote y
entendiendo que haces lo mejor que puedes. Con este mismo fin, realiza
cualquier actividad que disfrutes y que mantenga tu concentración en el aquí y
ahora, así estarás consciente de lo que te produce satisfacción.
Una última
estrategia para contrarrestar esa tristeza que tanto te hace llorar es rodearte
de personas vitamina. Pueden ser familia, amigos, compañeros de trabajo o quien
conozcas que te transmita una vibra positiva, te escucha, es empático y tiene
buen sentido del humor. Si en un momento de pena no hay nadie cerca, llama por
teléfono, envía mensajes. No te ahogues en lágrimas y menos en soledad.
Si el llanto por tristeza es
excesivo, frecuente y no lo puedas controlar, solicita ayuda profesional. A
veces no es un tema de melancolía, sino que otras causas subyacentes provocan
ese dolor emocional, por lo que la intervención médica es imprescindible.
El llanto de tristeza es natural y necesario, pero no dejes
que se instale
Es válido
sentirse triste y llorar en ocasiones. Lo que no podemos permitir es que la
tristeza se instale en la mente y en el corazón. Aunque el panorama parezca
gris, siempre existen motivos para salir adelante y sobreponernos a las
circunstancias, cualesquiera que sean.
Vive tus
emociones entendiendo que la tristeza es de valientes, es natural y hasta
necesaria. Rescata de ella solo lo que te haga crecer y reflexionar. No eres
débil por llorar. Una vez que superas ese episodio, podrás pensar con más
claridad, secar tus lágrimas y afrontar la realidad con una mejor actitud.
Info: Psicóloga Macarena
Liliana Nuñez.