La crisis en
el campo se está acelerando de manera alarmante y arrastra a empresas clave del
sector. Esta semana arrancó con la apertura del concurso preventivo de
acreedores de Los Grobo Agropecuaria, Agrofina y SanCor.
La empresa
fundada por la familia Grobocopatel había entrado en default en diciembre
pasado por una deuda de apenas 100 mil dólares y arrastró su controlada
Agrofina, que produce agroquímicos. A mediados de enero, se sumó el default de
unos 30 millones de dólares. La deuda total ascendería a algo más de 200
millones de dólares.
Los Grobo, que
es controlada por el grupo Victoria Capital Partners (VCP), informó a la
Comisión Nacional de Valores (CNV) que pidió la apertura del concurso
preventivo "para posibilitar la continuación del negocio y el mantenimiento
de la fuente de trabajo".
La situación
de Los Grobo y Agrofina, afectadas por la caída de las ventas y de los precios
internacionales y los altos costos en dólares, es el reflejo de una situación
muy complicada en el campo y se teme que pueda generar un efecto arrastre en
otras empresas del sector.
El viernes el
caso de Surcos, otro gigante del sector que anunció el default de una deuda de
300 millones de pesos, una cifra que parece insignificante para una empresa de
esa magnitud.
Todo esto se
da después del anuncio de Luis Caputo de una baja de retenciones y la presión
para que el campo liquide unos 3 mil millones de dólares. Pero en el sector
calculan que la baja de retenciones no logra mejorar significativamente el
precio de venta y prefieren esperar, según dijo un especialista. En Argentina
eso significa olfatear una devaluación.