El Gobierno
nacional puso en marcha un nuevo esquema de control sobre el uso de semillas
que modifica la forma en que se verifica la identidad varietal de los granos
cosechados, bajo el argumento de fortalecer los mecanismos de protección de la
propiedad intelectual en el agro. Sin embargo, la medida generará una
concentración en el desarrollo y uso de los nuevos granos patentados. La medida
fue formalizada mediante la Resolución Conjunta 3/2026 de la Secretaría de
Agricultura, Ganadería y Pesca y el Instituto Nacional de Semillas (INASE), y
establece un protocolo que habilita la toma y el análisis de muestras en el
primer punto de entrega de la cosecha para determinar si una variedad protegida
fue utilizada sin autorización.
El anuncio fue
realizado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien presentó la iniciativa
como una actualización pendiente desde hace décadas. "A partir de hoy se
establece un nuevo protocolo para la protección de la propiedad de semillas en
Argentina", sostuvo. También afirmó que "cada productor argentino va a
tener la libertad de elegir este mecanismo y recuperar 30 años de atraso en la
calidad de sus semillas". Según el funcionario, la implementación de la
medida permitiría un incremento de las exportaciones "en más de 4.000
millones de dólares anuales".
La resolución
incorpora una herramienta que las empresas semilleras y obtentoras reclamaban
desde hace años: la posibilidad de identificar genéticamente variedades
protegidas directamente sobre los granos comercializados. El procedimiento se
realizará mediante muestras tomadas en acopios y establecimientos que funcionen
como primer punto de entrega y que deberán estar inscriptos en el Sistema de
Información Simplificado Agrícola (SISA).
El nuevo
esquema determina además quiénes podrán intervenir en ese proceso. Los análisis
no quedarán exclusivamente en manos del Estado. La norma establece que
solamente las cámaras arbitrales y las entidades privadas que haya suscriptos
convenios o recibido habilitación del INASE estarán autorizadas para adquirir y
analizar las muestras. Una vez emitido el certificado correspondiente, los
resultados deberán ser enviados simultáneamente al titular de la variedad
registrada y al titular de la muestra.
A partir de
ese momento, el propietario de la tecnología tendrá 60 días para presentar una
denuncia ante el organismo si considera que existe un uso irregular. Durante
ese plazo las muestras deberán conservarse bajo resguardo. Si se inicia una
acción administrativa o judicial, la conservación se extiende hasta la
finalización del procedimiento. Los cambios ocurren mientras el sistema público
de investigación agropecuaria atraviesa una reestructuración que redujo
capacidades estatales en áreas vinculadas al desarrollo tecnológico, como el
INTA.
En los
fundamentos de la resolución, el Gobierno sostiene que "el significativo
avance de la tecnología aplicada a la verificación de la identidad varietal de
semillas permite actualmente determinar dicha identidad en plazos
considerablemente reducidos". También afirma que estos procedimientos
aportan "solidez probatoria" para la investigación de eventuales
infracciones a la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas.
La iniciativa
aparece en un contexto de debate sobre el mercado de semillas, donde desde hace
años conviven dos modelos en tensión. Por un lado, las compañías obtentoras y
desarrolladoras de eventos biotecnológicos reclaman mayores mecanismos para
garantizar el cobro de regalías y proteger sus inversiones en investigación.
Por otro, productores, cooperativas y organizaciones vinculadas a la
agricultura familiar han cuestionado distintas propuestas orientadas a ampliar
los controles sobre el uso propio de semillas y a reforzar los derechos de
propiedad intelectual sobre recursos genéticos.
Aunque la
resolución no modifica formalmente la Ley 20.247, sí amplía la capacidad de
detección y eventual denuncia de usos considerados no autorizados. La novedad
radica en que la fiscalización deja de concentrarse exclusivamente en la
semilla y pasa a realizarse también sobre el grano comercializado mediante
herramientas de identificación genética.
Info: El Destape web