El amor puede
ser una de las experiencias más gratificantes de la vida. Sin embargo, cuando
los sentimientos se intensifican y existe una preocupación dañina por otra
persona, el amor puede transformarse en una obsesión que perjudica tanto a
quien la vive como a la persona objeto de deseo. Cuando estás obsesionado por
alguien, tus comportamientos se vuelven posesivos, intrusivos y abrumadores.
Si te
preguntas con frecuencia "¿qué estará haciendo ahora?", "¿dónde estará?",
o te dices "no puedo dejar de pensar en él/ella", es posible que sea tu
caso. A continuación, te damos algunas señales para saber si eres blanco de
estas ideas persistentes e intrusivas.
1. Tienes pensamientos
constantes sobre la persona
Pensar de
forma ocasional en alguien que te gusta es normal. Pero cuando los pensamientos
se vuelven obsesivos, repetitivos y suelen ocupar la mayor parte de tu tiempo,
pueden ser una señal de estar obsesionado.
Este tipo de
rumia impide concentrarte en tus actividades diarias, como el trabajo y el
estudio, o disfrutar de otras relaciones. Incluso, duras horas desarrollando
una fantasía en tu mente, recordando situaciones pasadas, imaginando
interacciones con esta persona o escenas futuras.
Tales ideas no
solo son agradables, sino que pueden convertirse en pensamientos intrusivos que
te generan angustia y ansiedad.
2. Experimentas celos
frecuentes
Es común que,
si te obsesiona alguien, sientas celos cuando interactúa con otros. Aunque
celar en cierto nivel es normal en una relación, si llega a lo extremo sin motivos
claros y existe el miedo de perder a esa persona, estarías ante una alerta.
Esto incluye
suposiciones infundadas de infidelidad. Por lo tanto, existe la posibilidad de
que tus sospechas estén acompañadas por una hipervigilancia, limitando la
libertad del otro. Además, llegas a sentir la necesidad de que te tranquilicen,
diciéndote que todo está en tu imaginación y que nada ocurre.
Este tipo de celos suele derivar en comportamientos de dominio y
desconfianza que dañan la relación.
3. Intentas controlar sus
decisiones y movimientos
El control
sobre la otra persona es un indicio de que tu interés ha avanzado más allá de
lo saludable. Esto puede incluir hacer preguntas repetitivas, como las
siguientes:
- "¿Por qué no contestaste antes?".
- "¿Por qué le diste like a esa persona?".
En algunos casos, este escenario conduce a intentar manipular las
decisiones de la otra persona, para que actúe según lo que tú deseas.
4. Estás pendiente de su
actividad en línea
Ligado con el
punto anterior, en la era digital estamos ante un comportamiento que se puede
traducir en revisar de manera constante sus redes sociales, analizar sus
publicaciones, los likes que da, los estados que sube o incluso intentar
averiguar qué hace.
Así, puedes
pasar horas y horas navegando en sus redes, informándote sobre su vida. Este
hábito se trata de una forma de saciar la ansiedad por estar separado de esa
persona.
5. Sientes necesidad de ser
correspondido
La obsesión
muchas veces está relacionada con la limerencia, una forma intensa de amor que
no es correspondido. Al no haber correspondencia, la persona se esfuerza por
lograr que la otra sienta lo mismo.
Estos
sentimientos de anhelo pueden permanecer durante años y volverse adictivos,
esperando señales de afecto que no llegan, mientras tu autoestima se deteriora.
En consecuencia, puedes sentir depresión, angustia y ansiedad.
6. Te aíslas del resto
¿Has dejado de
ver a tus amigos y familia con frecuencia? El aislamiento social es un indicio
de que tu interés ha eclipsado otras relaciones y aspectos de tu vida. Cuando
te centras tanto en una sola persona, puedes empezar a alejarte de tus vínculos
afectivos, porque tu atención es absorbida por ella.
Además, es
posible comenzar a preferir actividades solitarias, como seguir su perfil en
redes sociales o investigar más sobre su vida. En ocasiones, esto empuja a
descuidar tus relaciones y necesidades personales.
7. Idealizas a esa persona en
exceso
En todas las
relaciones suele haber una etapa inicial en la que se admira a la otra persona
y se omiten sus defectos. La idealización consiste en pensar que todo lo que
hace es perfecto o que tiene cualidades excepcionales que nadie más posee.
No obstante,
cuando existe un comportamiento obsesivo, tal vez te niegues a ver sus deficiencias
y te centres solo en lo que consideras bueno. Idealizas hasta el punto de
imitar sus gustos o intereses para congeniar. Ahora bien, mientras mayor sea la
idealización, es más probable que tarde o temprano te termines en desencanto.
8. Sientes que no puedes vivir
sin él/ella
Alguien
obsesionado siente que necesita de la otra persona para vivir. Así, tu
felicidad pende de forma exclusiva de ella y, cuando no estás cerca, es normal
sentir su ausencia o que no eres feliz. Eres capaz de aparecer de modo «casual»
en los lugares donde él o ella suele asistir.
En efecto, se
trata de una dependencia emocional, en la cual la pareja se convierte en el
centro de tu mundo. Este es un problema grave, porque puedes llegar a creer que
el resto de tu vida carece de sentido y que lo único importante es esa persona.
9. Dejas de lado tus intereses
y prioridades
Aunque puede
ser común comenzar otras actividades cuando empiezas una relación o te
enganchas con alguien, una clave para saber que tienes una obsesión es postergar
tus intereses y ocupaciones diarias para ajustar tu vida en función de ese
alguien. Al dejar de lado tus metas, rutinas y aficiones, estás descuidando tu
desarrollo personal y tu bienestar.
Renunciar a lo que te hace bien no es amor, es autosacrificio
disfrazado de entrega.
¿Qué causa la obsesión por una
persona?
Comprender la
raíz de este comportamiento es clave para superarlo. Las causas pueden ser
variadas; algunas de ellas son las siguientes:
- Soledad: en ocasiones, sentirse solo
puede llevar a que busques a alguien que te haga sentir querido/a.
- Erotomanía: este trastorno se caracteriza
por pensar que existe una persona enamorada de uno, cuando no es así.
- Miedo al rechazo: ante el miedo a que te
abandonen, puedes pensar de manera constante en alguien para sentir más
cercanía o más seguridad.
- Factores psicológicos o trastornos: en
algunos casos, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se relaciona con la
obsesión por una persona.
- Inseguridad: alguien inseguro tiene menos
posibilidades de ofrecer una base sólida para sus relaciones, lo que puede
reflejarse en un amor obsesivo.
- Estilo de apego en la infancia: los
diferentes tipos de apego pueden influir en las relaciones adultas. Un estilo
de apego inseguro ambivalente en la infancia tal vez interfiera en el
desarrollo del amor obsesivo, por su necesidad de profunda de cercanía y el
miedo a ser abandonado.
Cómo eliminar la obsesión por alguien
Superar estos
sentimientos intensos, capaces de interferir hasta en el sueño y el apetito, no
es fácil, pero es posible con compromiso, autoconocimiento y ayuda profesional.
El primer paso para liberarte de una obsesión es intentar reconocer las señales
de que tu interés va más allá de lo saludable y buscar un equilibrio en tu
vida.
También debes
reflexionar sobre qué tiene esa persona para provocar dichos sentimientos. Como
menciona la terapeuta Margaret Doherty: "Quizás te recuerde a alguien
importante en tu vida, o te aporte algo que te falta en otra persona. Y si
crees que estás experimentando sentimientos de encaprichamiento u obsesión,
podrías considerar explorarlo en tu interior o en terapia". Estos son
algunos consejos para manejarlo:
- Recupera tu red de apoyo: vuelve a
conectar con amigos, familiares y actividades que disfrutes.
- Busca ayuda: habla con un terapeuta sobre
lo que te ocurre. Él te ayudará a entender mejor tus sentimientos y conductas,
así como a cambiarlas.
- Establece límites: en caso de ser
necesario, intenta limitar el contacto que tienes con ese alguien, tanto en
persona como en las redes sociales.
- Enfócate en ti: en vez de centrar toda tu
atención en él o ella, trata de enfocarte en tu propia vida, en tus amistades,
aficiones y pasatiempos que no le involucren. Esto es posible trabajarlo en
terapia.
- Analiza la realidad: reflexiona sobre la
situación y piensa si estás descuidando tus amistades, familia o intereses a
causa de esta fijación, o si te gustaría que alguien se comportara así contigo.
Reconocer que algo no está bien es el punto de partida.
En definitiva, obsesión no significa amor
Si hay algo
que debe quedar en claro es la diferencia entre amor y obsesión. Amar implica
cuidado mutuo, consideración y un deseo genuino de bienestar para la otra
persona. En una relación basada en ello, se crea un espacio de confianza,
seguridad y apoyo donde ambos crecen sin miedo ni presiones.
Por el
contrario, estar obsesionado nace desde la necesidad, el miedo a perder al otro
o la idealización excesiva. Se busca controlar, cambiar o amoldar a la otra
persona a nuestros deseos, sin respetar su libertad o individualidad.
Una sola
persona, sea tu pareja o no, no debe convertirse en tu único vínculo
importante. Si eso ocurre, acabarías dejando de lado tu bienestar, tus
relaciones cercanas e incluso tu identidad, lo que puede derivar en ansiedad,
tristeza o una sensación constante de vacío. Por eso, es fundamental aprender a
amar desde la libertad y no desde la dependencia.
Info: Psicóloga Macarena
Liliana Nuñez.