Ese chasis,
que en principio estaba destinado a ser un vehículo de reserva, terminó
desempeñando un papel crucial en algunos de los momentos más memorables de
aquel certamen. En esa época en la categoría no existían los límites
presupuestarios y aún era posible llevar a las carreras el auto muleto (o
suplente), en caso de que alguno de los "titulares" tuviesen algún choque y no
hubiese tiempo para repararlo.
En esa
condición, el chasis 211 fue inicialmente enviado al Gran Premio de Mónaco, es
decir, sin planes de ser utilizado en competición. Sin embargo, un incidente
durante los entrenamientos obligó a Schumacher a recurrir a este monoplaza.
Durante la sesión del sábado, el Kaiser dañó la suspensión trasera de su coche
principal al rozar las barreras en la curva de Portier. Esto llevó al equipo a
confiar en el vehículo de reserva, que había sido previamente probado por el
piloto de pruebas Luca Badoer en la pista del equipo en Fiorano y utilizado
brevemente en los entrenamientos libres del Gran Premio de España. A pesar de
las circunstancias, Schumacher logró clasificar en la segunda posición.
El día de la
carrera en el Principado, el chasis 211 demostró su valía. Schumacher se
benefició de un problema técnico en el McLaren-Mercedes de David Coulthard,
quien había conseguido la pole position, pero no pudo arrancar al inicio de la
prueba. Esto dejó al alemán en la posición de privilegio, seguido de Rubinho
Barrichello, y el finlandés Mika Hakkinen, con el otro McLaren-Mercedes, quien
tuvo una lucha por el segundo puesto con el brasileño, quien prevaleció.
Schumacher,
por su parte, lideró cómodamente la carrera. En declaraciones posteriores, el
piloto admitió que la falta de presión lo llevó a desconcentrarse en algunos
momentos, llegando incluso a mantener conversaciones con el director técnico
Ross Brawn durante la competencia. "Es bastante agotador conducir en esta
situación. No hay presión de nadie más, pero pasas mucho tiempo solo
preocupándote por la fiabilidad", comentó Schumacher. Finalmente, redujo la
velocidad en la última vuelta para permitir que Barrichello se acercara,
creando una imagen icónica de ambos coches cruzando la meta con una diferencia
de apenas 0,431 segundos.
El chasis 211
no solo destacó en Mónaco, sino que también jugó un papel crucial en el Gran
Premio de Hungría, donde Schumacher aseguró matemáticamente su cuarto título
mundial. Este circuito, que al igual que Mónaco requiere configuraciones de
alta carga aerodinámica, fue el escenario perfecto para que la Ferrari F2001
demostrara nuevamente su superioridad. Schumacher obtuvo la pole position
número 41 de su carrera y lideró 71 de las 77 vueltas de la carrera, cediendo
el liderazgo solo en las paradas en boxes.
Esta victoria
no solo consagró a Schumacher como campeón del mundo, igualando los cuatro
títulos de Alain Prost, sino que también aseguró el Campeonato Mundial de
Constructores para Ferrari. Además, el alemán se convirtió en el segundo piloto
en la historia de la escudería en ganar títulos consecutivos, un logro que solo
había sido alcanzado por Alberto Ascari en 1952 y 1953.
El chasis 211
tuvo otras apariciones destacadas a lo largo de la temporada. Fue utilizado en
la clasificación de los Grandes Premios de Europa y Francia, así como en la
carrera de Hockenheim, donde sufrió un problema con la bomba de combustible.
También fue empleado como coche de reserva en el Gran Premio de Canadá, donde
Barrichello lo utilizó para clasificar en la quinta posición tras un accidente
con su monoplaza principal.