Una cuestión de tasas
Uno de los
factores que explican este proceso es el alto costo del crédito para personas
físicas. Un relevamiento de Ámbito en bancos de primera línea revela que:
- Un préstamo personal en un banco público tiene
un Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) de hasta 140% para clientes, y
160% para no clientes.
- En un banco privado, el CFTEA para un préstamo
personal asciende a 199,35%, muy por encima de las tasas de inflación actuales.
Esto contrasta
con la política monetaria actual, orientada a bajar la inflación y las tasas de
referencia, lo que indica que la transmisión del alivio financiero hacia los
hogares aún no se concreta y los bancos muestran una cierta reticencia a
adaptar las tasas específicamente en este rubro.
Además, los
sectores más afectados son los de ingresos medios, que siguen sin mostrar un
repunte sostenido en el consumo. Según un informe de Shopper Day 2025, solo el
5% de las categorías de consumo crecieron en los hogares de menores ingresos,
mientras que en los de nivel medio y alto el crecimiento alcanzó el 79% de las
categorías. Esto muestra un consumo masivo cada vez más segmentado.
Refinanciaciones, descubiertos
y adelantos: más costos ocultos
Otro elemento
que vale tener en cuenta es el costo de refinanciar saldos impagos. En dos
bancos privados relevados, si el cliente no abona ni siquiera el pago mínimo de
la tarjeta, se aplican tasas punitorias con CFTEA (con IVA) superiores al 100%,
en algunos casos logra bajar al 90% pero siguen siendo costos elevados. Esto
genera un efecto "bola de nieve", con intereses que se acumulan
rápidamente y que dificultan un plan de refinanciamiento.
El uso del
descubierto también representa una fuente frecuente de deuda. En tarjetas de
crédito, se refiere al caso en que se supera el límite disponible, lo cual en
algunos bancos es aceptado como excepción y penalizado con cargos especiales.
En cuentas corrientes, el descubierto implica una línea de crédito automática,
cuyos costos suelen superar el 40% de TEA, según tasas de bancos de primera
línea. Aunque útil en situaciones puntuales, el uso sin un pago inmediato puede
agravar el endeudamiento con la entidad.
Por otro lado,
los adelantos de sueldo, que varios bancos ofrecen a clientes con cuenta
sueldo, tienen condiciones muy dispares. Mientras que algunas entidades ofrecen
una tasa 0%, otras aplican un CFTEA superior al 200%, según se verificó en
bancos públicos y privados.
Frente a estos
costos, las personas comenzaron a ajustar sus hábitos de consumo con tarjeta de
crédito. Así lo muestran los datos de First Capital Group, que reportaron que
en mayo las operaciones con tarjeta en pesos crecieron un 3,4% mensual en
términos nominales, alcanzando un saldo acumulado de $19,3 billones. La
comparación interanual marca un aumento del 145% nominal, pero si se descuenta
la inflación, el crecimiento fue de apenas 1,6% mensual y 70,1% interanual en términos
reales.
Pese al
crecimiento sostenido, desde la consultora advierten que el ritmo comienza a
mostrar señales de desaceleración.
"Los saldos
de financiamiento con plástico también parecen haber alcanzado un límite. Para
que repunten, se espera el lanzamiento de nuevos programas de ventas en cuotas
impulsados por el sector privado, ya que los planes oficiales como 'Cuota
Simple' están llegando a su fin", explicó Guillermo Barbero, socio de First
Capital Group. "También cobran relevancia las estrategias comerciales de las
plataformas digitales, que ofrecen cuotas y descuentos por tiempo limitado para
estimular el consumo", agregó.
Desde las
entidades financieras suelen justificar las tasas elevadas en función del
"costo-beneficio" y la prima de riesgo que implica prestar a
determinados perfiles de cliente. Ese riesgo se traslada a través de mayores
tasas de interés.
En la
práctica, el crédito sigue siendo más accesible para las empresas con mayor
capacidad de pago, mientras que las personas físicas —especialmente aquellas de
ingresos medios— enfrentan mayores restricciones y costos. En este escenario,
el aumento de la morosidad, el encarecimiento del financiamiento y la
fragmentación del consumo reflejan un contexto que aún condiciona una
recuperación sostenida de la actividad económica.
Info: Giuliana Iglesias