En la
localidad de Aguilares, provincia de Tucumán, todo es preocupación. La planta
de Topper parece tener un futuro incierto. En 2024 despidió a 120 trabajadores,
en febrero de 2025 a 23 más y en julio pasado comenzó a suspender a su
personal. A fin de febrero se suponía que terminaban las suspensiones, pero la
empresa dice no tener insumos y están negociando qué hacer.
Topper es una
empresa argentina-brasileña, fundada por Alpargatas de Argentina en 1975 y
luego en 2007 fue adquirida en parte por el conglomerado Camargo Corrêa.
En la fábrica
hay casi 1.000 trabajadores. En junio pasado, empresa y sindicato acordaron una
reducción en los días de trabajo y, en consecuencia, una disminución en los
haberes del personal. El acuerdo implicaba la eliminación de la jornada del
sábado y los operarios sólo trabajarían de lunes a viernes. Además, semana por
medio acordaron suprimir también la jornada del viernes, para bajar aún más la
carga laboral. El acuerdo fue firmado hasta fin de febrero.
En ese
entonces, Topper Argentina advirtió que se enfrentaba a "contexto
difícil, en el que la apertura de las importaciones y la disparidad de costos
con oriente (por China) representan un gran desafío para la industria
argentina". En esa línea, planteó que "es imperioso trabajar
en conjunto con el Gobierno nacional, provincial y municipal para reducir los
costos asociados y lograr mayor eficiencia y competitividad de la producción
nacional". Algo que no ocurrió.