Brasil: el robo de diamantes sin precedentes en la historia del Amazonas

Al menos 500 diamantes fueron robados a la comunidad indígena.

La selva encierra secretos de todo tipo, desde la naturaleza misma hasta algunos tesoros que lejos están del imaginario de una película de piratas de agua dulce. Pero en este caso, la historia es bien real porque la policía brasileña incautó hoy unos 500 diamantes extraídos ilegalmente de la reserva Roosevelt de la comunidad indígena Cinta Larga, en el estado de Rondonia, en el Amazonas.

Los agentes de la Policía Civil arrestaron a dos hombres con 470 diamantes en bruto y decenas incrustados en dos joyas en la localidad de Comodoro, en el estado de Mato Grosso, hecho por el cual las autoridades aseguran que se trata de una de las incautaciones de diamantes más importantes de las que se tiene registro. Los detenidos reconocieron haber robas las piedras de la reserva Roosevelt, de unos 2,5 millones de hectáreas, en el extremo este de la Amazonia limítrofe con Bolivia.

Según la agencia ANSA, el cacique Raoni Metukire, de Mato Grosso, denunció la intensa actividad ilegal de los denominados "garimpeiros" -buscadores ilegales de piedras preciosas- y el desmatamiento durante una gira por Europa en mayo durante la cual fue recibido por el papa Francisco y el presidente francés, Emmanuele Macron. Uno de los detenidos es dueño de una de las empresas mineras, mientras que su cómplice un ex asesor en el municipio de Mato Grosso.

Amazonas, en peligro

La deforestación del Amazonas no da marcha atrás, porque en la gran porción de selva brasileña, de acuerdo a los registros del mes de junio, el desmatamiento creció un 60% respecto del mismo mes del año pasado, de acuerdo con el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPI). Así, la superficie arrasada el mes pasado fue de 762,3 kilómetros cuadrados, que es equivalente a la extensión de la ciudad de Belo Horizonte.

Básicamente, son los peores datos desde 2016, según indicó el organismo dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil. Según cita la agencia ANSA, "en los seis primeros meses de este año los incendios y las talas ilegales de bosques causaron la pérdida acumulada de 2.273,6 kilómetros cuadrados". Días atrás, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, afirmó insólitamente "que no existe deforestación de la Amazonia y que existe una psicosis ambientalista que magnifica el tema".

Así lo dijo durante la cumbre del G-20, en Osaka, Japón, donde habló del tema con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuele Macron, a quien invitó para que visite la Amazonia. Pero mientras las reuniones del mandatario latinoamericano tenían como uno de los temas desmitificar esto, toda una extensión de selva del tamaño de Belo Horizonte pasó al olvido en el pulmón verde más importante de todo el continente.

La semana pasada, Bolsonaro había indicado al arribar a Japón que Alemania tenía que aprender de Brasil en materia de política ambiental, al rebatir críticas formuladas por la canciller Angela Merkel. "Ellos -los alemanes- tienen mucho que aprender de nosotros sobre medioambiente", declaró el mandatario a poco de aterrizar en Osaka para participar en la cumbre del G-20. Y agregó que estaba dispuesto a tener "una conversación clara" con Merkel.

Un día antes, la líder alemana había manifestado "gran preocupación las acciones del presidente" en materia de deforestación de la selva amazónica. Alemania es el principal financiador del Fondo Amazonia que desde hace una década ha aportado millones de dólares para mitigar la tala de árboles que, de acuerdo a los números concretos de los relevos sobre sus miles y miles de hectáreas, la destrucción de la selva no termina ni retrocede: avanza siempre.