Con "default anecdótico" y negociación encaminada, el Gobierno extenderá diez días el plazo para el canje

Las conversaciones seguirán hasta el 2 de junio. Argentina publicará en el Boletín Oficial y presentará en la SEC la prórroga entre el viernes y el lunes. Dejará abierta la misma oferta que presentó en abril y lanzará la versión 2.0 cuando esté adelantado el acuerdo. Para los bonistas tampoco habrá litigios inmediatos

Este viernes vencen los 30 días de gracia para cancelar los USD503 millones de los bonos Globales 21, 26 y 46; el Gobierno no pagará y el país entrará formalmente en cesación de pagos. Aunque, desde mirada oficial, no será un default liso y llano sino más bien uno "anecdótico" ya que las negociaciones con los bonistas comenzaron a encaminarse hacia un posible acuerdo con concesiones de ambas partes desde sus planteos originales. Un punto de vista al que se sumó hoy Hans Humes, CEO de Greylock y cara visible del Comité de Acreedores de Argentina, uno de los tres grupos mayoritarios de tenedores, quien afirmó que "a nadie le sirve un default duro".

Como se adelantó en esta página y luego confirmó el ministro de Economía, Martín Guzmán, al decir que "el vencimiento del 22 ya es anecdótico", el Ejecutivo extenderá el deadline para que los acreedores ingresen al canje de deuda externa por USD66.200 millones pasado el 22M. Según supo este diario de fuentes oficiales, lo hará por unos diez días a partir del lunes, es decir, hasta el 2 de junio. La formalización de la prórroga se publicará en el Boletín Oficial y se presentará ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) entre el viernes y el mismo lunes.

Para el próximo plazo de negociación, que podría volver a extenderse en caso de que las conversaciones estén aún abiertas, el Gobierno mantendrá en la SEC la misma oferta que presentó el 22 de abril, que incluye una quita del 62% en intereses y del 5,4% en el capital más un período de gracia de tres años. Recién presentará la propuesta 2.0, que recogerá algunos de los planteos de las tres contraofertas de los bonistas que quepan en su marco de sostenibilidad, cuando esté avanzado el consenso con los tenedores, de acuerdo a las mismas fuentes.

En los últimos días ambas partes dieron señales de acercamiento, lo que alimentó las expectativas en el mercado de una reestructuración que deje un valor presente neto de alrededor de USD50, a una tasa de descuento del 10%, un punto medio entre las posiciones iniciales a cada lado. A las muestras oficiales de flexibilidad para modificar su oferta, se sumó el pedido de Blackrock a sus aliados del Grupo Ad Hoc para aflojar sus pretensiones y bajar su contrapropuesta a entre USD50 y USD55.

Humes, un interlocutor algo menos beligerante que Blackrock, deslizó que la nueva cesación de pagos ya está conversada con el Gobierno y se mostró confiado en un posible acuerdo. "Puede haber algún default pero que se pueda reparar después. A nadie le sirve un hard default", dijo en un seminario virtual del Centro Wilson.

Al respecto, Alberto Fernández recalcó hoy en un acto en Santiago del Estero que el país está "en default desde antes de diciembre" y prometió: "Vamos a hacer lo que debamos para que los compromisos que asumamos con nuestros acreedores no signifiquen una nueva postergación de nuestro pueblo". Por estos días Guzmán y su equipo estudia qué elementos de las tres contraofertas puede conceder sin resignar el marco de sustentabilidad planteado.

El FMI también agitó la posibilidad de que se selle una pronta reestructuración. Su vocero, Gerry Rice, dijo hoy: "Nos alienta la disposición de ambas partes a continuar las conversaciones para llegar a un acuerdo".