Departamento decorado en blanco de estilo retro-vintage

La interiorista Bárbara Aurell aplicó en esta reforma la filosofía que practica con pasión en todas sus vertientes artísticas y que tiene como punto de partida el color blanco y todo lo que representa: luminosidad, amplitud, limpieza, orden, sosiego, alegría... 

Los propietarios de esta vivienda establecieron con Bárbara la empatía perfecta para llevar a cabo la reforma integral de su vivienda, de 150 metros cuadrados.

Salón con zona de trabajo

El salón es un amplio espacio que comparte con el comedor y con una zona de trabajo al fondo. El blanco predomina en paredes, techo y suelo de parqué pintado, y da relevancia al escaso -pero bien elegido- mobiliario: un sofá que tenían los propietarios, piezas antiguas restauradas y otras de diseño nórdico y vintage, como la butaquita. Los estantes superiores que recorren la sala son un recurso muy efectivo para dejar la zona central despejada y crear esa sensación de orden que se respira en el ambiente.

El comedor con un toque de color

El toque de color lo ponen las sillas del comedor colocadas alrededor de una mesa blanca redonda, y pequeños detalles como el espejo dorado envejecido, las lámparas de cristal y damajuanas de distintos colores.

La terraza, con vistas a la ciudad

El pequeño balcón se convirtió en una coqueta y acogedora terraza gracias a un banco corrido realizado a medida por un carpintero, cubierto por numerosos cojines. El suelo se revistió con baldosas heptagonales en tres colores (blanco, arena y gris claro), un juego cerámico que se repite en diferentes estancias de la casa.

El dormitorio, blanco inmaculado

Desde el comedor se accede al dormitorio principal, un espacio contiguo de similares características, ya que se prolonga el suelo de parqué pintado de blanco. En su interior, la cama, vestida completamente de blanco, está flanqueada por dos mesitas recuperadas. Sobre el cabecero tapizado, destacan los flexos laqueados de negro y la fotografía The Bath.

La cocina, el centro de la casa

Los propietarios de la vivienda querían un cocina casi industrial, de generosas dimensiones y en la que no faltara ningún elemento. Además, otro de los requerimientos era que tuviera conexión directa con el salón. De ahí, que se hiciera el juego cerámico en la transición del suelo entre la cocina y el salón. Los muebles fueron diseñados y realizados a medida por un carpintero. La distribución de armarios bajos y módulos abiertos superiores crea una sensación de orden y equilibrio, que se potencia con la composición cerámica del suelo con baldosas heptagonales blancas y baldosines negros. Los azulejos biselados rectangulares y con brillo de las paredes juegan también un papel importante en esta cocina industrial, de claro estilo retro.

Cuarto de baño con vestidor

Otro de los rincones "gozosos" de esta vivienda es, sin duda, el cuarto de baño: un espacio alargado al que se accede a través de un vestidor con armarios a ambos lados. En el suelo, realizado con mosaicos de vidrio, se ha creado una composición muy artística, inspirada en los baños romanos, que marca el perímetro de la habitación. El mueble de lavabo, con dos lavamanos, es un diseño realizado a medida. Llama especialmente la atención el espejo de madera en dorado envejecido con bombillas laterales, como las de los camerinos. La estética retro-vintage de esta zona está potenciada por la grifería dorada mate. La amplia ducha también se revistió con mosaico de vidrio en el suelo, con el mismo dibujo geométrico de la zona central de la estancia.