El terror de Trump al voto por correo

Advierte de que el sistema postal que pretenden implantar muchos estados por el coronavirus facilitaría el fraude electoral

Ni a Joe Biden, ni al acoso de la prensa, ni a las nuevas reglas de Twitter, ni a otro libro destructivo de un ex asesor -o de una sobrina, o de una vecina. A nada de eso teme tanto Donald Trump como a un papel y un sobre. El presidente de Estados Unidos tiene claro que el principal obstáculo que tiene en su reelección es el voto por correo.

"Mi mayor riesgo es que no ganemos esas demandas", confesó recientemente en una entrevista a sobre la batalla legal entre demócratas, que buscan expandir el voto por correo, y republicanos, que tratan de limitarlo. "Tenemos demandas por todos lados. Si no las ganamos, la elección estará en riesgo", concluyó Trump.

En una elección cualquiera, el voto por correo hubiera sido un asunto menor. La pandemia de Covid-19, sin embargo, lo ha convertido en central. Muchos estados han tenido que retrasar sus primarias esta primavera por la irrupción del virus, que acumula más de 2,2 millones de casos y 120.000 muertos en EE.UU. Los contagios siguen creciendo en una veintena de estados y esta semana se han batido récords de casos en varios, incluidos estados que pueden ser decisivos como Florida, Arizona y Texas.

Es imposible predecir la situación de la pandemia el 3 de noviembre, en la cita con las urnas para la reelección de Trump. EE.UU. estará en pleno otoño, en medio del regreso de las temperaturas bajas y con la posibilidad de una segunda oleada de coronavirus. Ante la posibilidad de poner en riesgo de contagio a decenas de millones de votantes, muchos estados buscan ampliar las posibilidades de voto por correo. Lo que debería ser una cuestión de salud democrática y un problema exclusivamente de logística, se ha convertido en la última trinchera partidista.

"Elección amañada"

Trump tuvo una reacción colérica a finales del mes pasado cuando ciertos estados -en especial, alguno con gobernador demócrata y que será también clave en las elecciones, como Michigan- empezaron a aprobar programas masivos para facilitar el voto por correo. Criticó en Twitter que el voto correo sería un "fraude sustancial", que se robarían los buzones con papeletas, que se "falsificarían, imprimirían y firmarían fraudulentamente", que sería "el fin de nuestro gran partido republicano" y "una tragedia sobre nuestra nación». También añadió falsedades como que Míchigan estaba mandando papeletas a todos los votantes -envió aplicaciones para votar por correo- o que California lo hacía con cualquiera en el estado «sin importar quiénes sean o cómo hubieran llegado allí». Trump determinó que, con el voto por correo, la elección estaría "amañada".

Los mensajes le valieron la primera alerta de Twitter sobre veracidad -acompañaba los mensajes con informaciones y opiniones de expertos que niegan que el voto por correo sea fraudulento- y ocultan una realidad: cinco estados del país -incluido Utah, que suele caer del lado republicano- votan casi de forma exclusiva por correo. "En mi estado, apostaría a que el 90% votamos por correo", dijo en mayo el senador republicano Mitt Romney, una de las pocas voces del partido enfrentadas con Trump. "Funciona muy, muy bien y es un estado muy republicano".

Hay republicanos que apuntan a las conclusiones de una Comisión sobre Reforma de Elecciones Federales, que se organizó en 2005 con miembros de ambos partidos y bajo la presidencia del expresidente Jimmy Carter y el ex secretario de Estado James Baker, que señalaba al voto por correo como "la mayor fuente potencial de fraude en el voto" y asegura las operaciones de compra de votos "son mucho más difíciles de detectar cuando se vota por correo"

También es indiscutible que implementar el voto desde casa a gran escala supondrá un desafío logístico que quizá desarbole a muchos estados. La mitad de los estados no tienen opción de voto por correo o la tienen muy limitada. Un ejemplo de lo que puede ocurrir es Nueva York, que recondujo su sistema de votación al sistema postal por el coronavirus y se ha visto superado por la demanda de solicitudes de papeletas.

El voto de las minorías

"Ir a votar", "Echarlos a votos", rezan algunas pancartas en las protestas que han tomado las principales ciudades de EE.UU. durante el último mes tras la muerte de George Floyd, el último caso de abusos policiales contra la minoría negra. "Si querés que haya cambio en América, vote", decía la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, en medio de los disturbios en la principal ciudad de Georgia.

El voto de la minoría negra, sensibilizada por el caso de Floyd -o los de Bretona Taylor, unos días antes, o Rayshard Brooks, unos días después- y la reacción de Trump a las protestas, podría ser determinante. Ya lo fue en la remontada de Joe Biden, del partido demócrata, en las primarias, cuando la votación en Carolina del Sur, con mayoría de electorado negro, le hizo despegar cuando estaba casi desahuciado.

Hay dudas, sin embargo, de que sea una movilización efectiva si se traslada al voto por correo. Un estudio en las elecciones legislativas de 2018 en Georgia determinó que el voto por correo de la minoría negra no se contabilizaba -por errores formales o técnicos- en un porcentaje muy superior al de los votantes blancos.

Esto podría ser una ventaja para Trump. El presidente, sin embargo, cree que puede perder mucho más que ganar con el voto por correo. O, simplemente, lo tiene como una póliza de seguro en el caso de que no gane las elecciones este noviembre. La ampliación del voto anticipado podría servir a Trump para cuestionar la legitimidad de los resultados, una posibilidad que muchos consideran posible (entre ellos, Cory Booker, el senador demócrata y excandidato a la presidencia).

En las elecciones que le llevaron al poder, Trump aseguró que hubo entre 3 y 5 millones de votos fraudulentos. Lo hacía para cimentar su legitimidad ante un dato incómodo: su rival, Hillary Clinton, consiguió casi tres millones más de votos (las elecciones presidenciales no se deciden por el voto popular, sino por una mayoría de electores que otorgan los estados).

Este año, la coartada podría ser el voto por correo. Aunque no lo nombró cuando el 25% de los votos que le llevaron a la Casa Blanca hace cuatro años fueron por correo. Entre quienes lo hacen ahora está, de forma paradójica, el propio Donald Trump: votó por vía postal en las primarias de este año tras haber cambiado su residencia a Florida el pasado otoño.