Importaciones récord y precios en baja: la tensión que atraviesa al sector textil
Las compras externas de indumentaria y calzado superaron los USD 1.500 millones en 2025. Bajaron los precios relativos, pero la producción y el empleo quedaron bajo presión

Las importaciones de indumentaria y calzado alcanzaron USD 1.506 millones en 2025 y marcaron uno de los niveles más altos de la última década, en un contexto de apertura comercial y en paralelo a una estrategia oficial orientada a bajar precios vía importaciones. El dato volvió a tensar el debate entre el Gobierno y un sector industrial que atraviesa una crisis profunda.
Según un informe de Analytica, las compras externas crecieron con fuerza frente al año previo: 97,3% en indumentaria, 121,2% en otros textiles y 25,2% en calzado y sus partes. En valores, el incremento interanual fue de USD 336 millones en indumentaria, USD 94 millones en otros textiles y USD 166 millones en calzado.
Un máximo histórico en indumentaria
En el detalle anual, las importaciones de indumentaria totalizaron USD 681 millones en 2025, el valor más alto de toda la serie histórica medida a precios constantes. En el caso del calzado y sus partes, las compras externas sumaron USD 825 millones, apenas por debajo del récord de 2017, cuando habían alcanzado USD 857 millones.
A este desempeño se agregó el crecimiento de las importaciones vía courier, que no se concentran exclusivamente en la ropa, pero ganaron peso a través de plataformas como Shein y Temu. En 2025, este canal registró un incremento interanual acumulado del 274,2%.
"Estos movimientos reflejan un cambio profundo en la fisonomía local del mercado de indumentaria y calzado, con un desplazamiento de la producción nacional por bienes importados", señaló Analytica. El impacto, remarcó el informe, se concentra en dos variables: precios y empleo.
Precios en mínimos relativos
En relación con el resto de la economía, los precios de la indumentaria y el calzado se ubicaron en su nivel relativo más bajo desde 2016. Desde noviembre de 2023, el rubro se abarató 30,6% frente al promedio general de precios.
En términos acumulados, mientras la inflación total avanzó 259,4% desde el inicio de la gestión, la de indumentaria y calzado subió 149,4%. Con una ponderación del 9,9% en el IPC, el sector se convirtió en uno de los que más aportó a la desaceleración inflacionaria, en contraste con los servicios, que siguieron mostrando mayor rigidez.
La baja también se reflejó en la relación con los salarios. El precio en dólares oficiales de un jean promedio de primera marca cayó 39% desde noviembre de 2023. Con el salario promedio del sector privado registrado, hoy se pueden comprar 13 jeans, frente a 9 en noviembre de ese año.

Producción y empleo en caída
El reverso de este alivio para los consumidores apareció en la actividad y el empleo. Entre noviembre de 2023 y octubre pasado, último dato disponible, se perdieron 18.333 puestos de trabajo registrados en textiles, confecciones, cuero y calzado. La caída fue del 15,1% y llevó al sector al nivel más bajo de toda la serie iniciada en 2009.
A ese recorte se suma un rasgo estructural del complejo: elevados niveles de informalidad, especialmente en confecciones, donde rondan el 72%, lo que sugiere que el impacto total sobre el empleo es mayor al que reflejan los registros oficiales.
En paralelo, la producción mostró retrocesos marcados. En noviembre, los niveles quedaron 47,6% por debajo de los de noviembre de 2023 en productos textiles y 19,3% más bajos en confecciones y calzado. Si la comparación se hace contra el promedio histórico de 2016 a 2023 -sin considerar la pandemia-, la producción de noviembre resultó 40% menor en textiles y 18,1% inferior en confecciones y calzado.
Dentro del complejo, los segmentos más golpeados fueron el curtido y la fabricación de artículos de cuero, con una baja del 44,1% frente al promedio 2016-2023; los tejidos y acabados textiles, con un retroceso del 34,7%; y el preparado de fibras de uso textil, que cayó 33,7%.
La utilización de la capacidad instalada en productos textiles se ubicó en apenas 29% en noviembre, el registro más bajo de toda la serie histórica, con la única excepción de abril y mayo de 2020. Analytica atribuyó este deterioro a una demanda interna débil y, fundamentalmente, al crecimiento acelerado de las importaciones.
El cruce político y empresario
El tema quedó en el centro de la discusión pública tras declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo. "El sector textil es también un caso emblemático de un sector que ha sido protegido durante muchísimos años", afirmó, y sostuvo que millones de argentinos "han tenido que pagar textiles y calzado dos, tres, cuatro o hasta diez veces lo que valen en el mundo".
"El proteccionismo es una medida zonza y que perjudica a los que menos tienen. Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina porque era un robo", agregó en una entrevista radial. También planteó que la baja de precios permitiría redirigir el gasto hacia otros sectores de la economía: "Si vos pagás cinco dólares una remera en vez de 50, ahora tenés 45 dólares para gastar en otra cosa".
Desde la industria, las respuestas no tardaron en llegar. Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, expresó "desilusión y tristeza" por las declaraciones. En tanto, desde la Fundación Pro Tejer señalaron que cerca del 50% del precio de una remera corresponde a impuestos; otro 30% a alquileres y costos financieros; alrededor de un 12% a logística, marketing y márgenes de rentabilidad; y apenas un 8% queda en manos de la industria.
Info: Bae Negocios

