La alarmante contaminación del mar Negro, el "basurero" del sureste de Europa

08.06.2021

En un rincón en el sureste de Europa se encuentra el mar Negro, una enorme masa de agua que une por vía marítima a seis países -Rusia, Ucrania, Turquía, Bulgaria, Rumania y Georgia- y es alimentada por los principales ríos de la región.

Pero este mar ha servido durante décadas como el basurero de esa región, un vertedero de basura agrícola e industrial procedente del sureste de Europa. El problema es de tal magnitud que algunos científicos llegaron a considerar que amplias zonas del mar -hasta 40.000 kilómetros cuadrados- estaban completamente muertas.

La crisis se evidenció este verano en Ucrania, cuando las autoridades de la ciudad de Odesa advirtieron a la ciudadanía de no bañarse en las playas. Y la contaminación va más allá de las aguas del mar, ha penetrado todo el ecosistema

Después de, literalmente, tocar fondo, ¿se estará finalmente haciendo algo para limpiar el mar más contaminado de Europa?

El "mar verde"

En el mar Negro desembocan un importante número de grandes ríos, que vierten sus aguas después de arrastrar los desechos de los varios países que atraviesan.

Igualmente hay un sin número de vías fluviales locales que también alimentan el mar Negro. Algunas de estas transportan la contaminación de los vertederos aledaños como el de Batumi, en el oeste de Georgia, un enorme basurero que se encuentra a solo 300 metros de la costa del mar.

El vertedero de Batumi, en Georgia, está a apenas entre 300 y 400 metros de la playa. "Ya tenemos preocupante evidencia de que la basura marina -la cantidad de desechos flotantes por kilómetro cuadrado- es casi el doble de lo que hay en el mar Mediterráneo. Y es la peor situación de todos los mares europeos", expresó Jaroslav Slobodnik, del Proyecto Emblas Plus, que monitorea las aguas del mar Negro.

Pero son tres ríos los responsables de la mayoría de la contaminación en el mar Negro: el Dniéper, que nace en Rusia y fluye por Bielorrusia y Ucrania; el Dniéster que pasa por Moldavia y Ucrania; y el Danubio, que atraviesa 10 países europeos antes de desembocar en el mar Negro.

Los fertilizantes, basados en fosfatos, y los desechos vertidos en el río causan el florecimiento de algas que privan de oxígeno al agua, matando la vida acuática. Naturalmente, si al río se vierten fertilizantes y desechos, eso significa que la contaminación fluye hacia el mar Negro.

Este verano los noticieros de televisión locales anunciaron: "El mar Negro se ha tornado verde". Con eso llegaron las advertencias de las autoridades de abstenerse de nadar. "El agua no cumplía con los estándares de salubridad en casi ninguna de las playas", explicó Elena Varetskaya, del Laboratorio del Ministerio de Salud, en Odesa.

Sin embargo, muchos bañistas hicieron caso omiso de la advertencia y las playas estuvieron bastante concurridas. "¡Tonterías!", exclamó una mujer que disfrutaba de las olas. "¿Qué contaminación, de qué habla?"

Todo el ecosistema afectado

Pero la contaminación va más allá de lo que puede verse o no a simple vista.

A bordo de una embarcación de investigación, los científicos del Proyecto Emblas Plus estudian los niveles de contaminación con tanques especiales que toman muestras de agua a diferentes profundidades con sensores diseñados para medir la temperatura, salinidad y contenido de oxígeno.

Son alarmantes las altas concentraciones de químicos que no se esperarían ver en el mar a 400 kilómetros de la costa, comentó Jaroslav Slobodnik.

Los investigadores han encontrado rastros de microplásticos, fármacos y drogas ilícitas en el agua. "La gente dice, 'bueno, es solo agua, está en algún lugar, no tengo nada que ver con eso'. Pero luego los encontramos (los químicos) en la biota, en peces, en moluscos que la gente está consumiendo en todos los restaurantes".

Las muestras tomadas de fondo marino contienen microplásticos que, según los investigadores, significa que este tipo de contaminación no solo está en la superficie del agua, sino que ya ha penetrado lo más profundo del ecosistema.

Hay muestras de agua que también contienen rastros de cafeína, medicamentos y drogas ilícitas. "La mayor amenaza viene de fármacos, especialmente antibióticos. El problema es que las bacterias que ya están aquí pueden crear una resistencia a estos antibióticos, lo que es el problema más grande", explicó Peter Oswald, del Instituto del Medio Ambiente de Eslovaquia.

Esas bacterias podrían causar entonces enfermedades que posiblemente no podrían tratarse con fármacos existentes. "Ese es un problema muy real. Hay gente que se está muriendo a causa de eso", resaltó Oswald.

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