Las personas que viven en los Andes desarrollaron una habilidad genética que desafía los límites de la biología humana

01.04.2026

La adaptación genética en los Andes ha revelado una de las historias más fascinantes de la biología humana. Durante miles de años, poblaciones expuestas a condiciones extremas desarrollaron mecanismos que hoy desafían nuestra comprensión de cómo el cuerpo responde a ambientes hostiles.

En regiones del norte argentino, donde el agua contiene altos niveles de arsénico, muchas comunidades humanas han sobrevivido durante generaciones. Lo sorprendente es que no solo resistieron, sino que su biología parece haberse ajustado de manera específica a este tóxico.

Un estudio publicado en Molecular Biology and Evolution muestra que estas poblaciones han desarrollado una adaptación genética única que mejora la forma en que el cuerpo procesa el arsénico, reduciendo sus efectos dañinos y aumentando la supervivencia.

Adaptación genética en los Andes al arsénico

Durante miles de años, algunas comunidades de los Andes han estado expuestas a agua con concentraciones elevadas de arsénico. Este elemento químico es altamente tóxico y puede causar enfermedades graves, incluyendo cáncer y problemas cardiovasculares.

Según el estudio, las poblaciones de San Antonio de los Cobres han desarrollado una capacidad inusual para metabolizar el arsénico de forma más eficiente. Esto significa que su organismo transforma el arsénico en compuestos menos dañinos que pueden eliminarse con mayor facilidad.

Este proceso ocurre gracias a cambios genéticos acumulados con el tiempo. La selección natural favoreció a los individuos que podían tolerar mejor el arsénico, permitiéndoles sobrevivir y transmitir estas variantes a las siguientes generaciones.

El gen clave que protege contra toxinas

El estudio identificó un gen fundamental en este proceso: el AS3MT. Este gen codifica una enzima encargada de transformar el arsénico dentro del cuerpo humano, facilitando su eliminación.

Las personas con ciertas variantes de este gen convierten el arsénico en compuestos más fáciles de eliminar y, a la vez, producen menos de la forma más dañina. En términos simples, su cuerpo "neutraliza" mejor el tóxico, reduciendo el daño celular incluso tras exposiciones prolongadas.

Además, los investigadores encontraron señales claras de selección natural en esta región del genoma, lo que indica que estas variantes no aparecieron al azar, sino que fueron favorecidas por el entorno durante miles de años.

Evidencia científica de selección natural reciente

El análisis genómico reveló patrones típicos de selección natural, como regiones del ADN con baja variabilidad y alta frecuencia de ciertas variantes protectoras. Esto sugiere que estas adaptaciones ocurrieron relativamente rápido en términos evolutivos.

De acuerdo con el estudio, esta adaptación pudo haber comenzado hace entre 7,000 y 11,000 años, coincidiendo con la ocupación humana en estas zonas de alta exposición al arsénico.

Además, se observó que estas variantes genéticas son mucho más frecuentes en estas poblaciones andinas que en otras regiones, lo que refuerza la idea de una adaptación local específica al ambiente.

Una adaptación humana que redefine la biología

Este hallazgo representa uno de los primeros ejemplos claros de adaptación humana a un tóxico ambiental. A diferencia de otras adaptaciones conocidas, como la tolerancia a la lactosa, esta involucra la capacidad de sobrevivir a una sustancia potencialmente mortal.

También plantea nuevas preguntas sobre la plasticidad del cuerpo humano y su capacidad para adaptarse a condiciones extremas. Comprender estos mecanismos podría ayudar en el desarrollo de estrategias médicas para tratar la intoxicación por arsénico.

Finalmente, este caso demuestra que la evolución humana sigue en curso. Incluso hoy, nuestro ADN continúa cambiando en respuesta al entorno, recordándonos que la biología humana es mucho más dinámica de lo que imaginamos.

Conclusión

Las poblaciones andinas han desarrollado una adaptación genética extraordinaria que les permite sobrevivir en ambientes ricos en arsénico.

Este fenómeno no solo confirma el poder de la selección natural, sino que también amplía nuestra comprensión sobre los límites de la biología humana.

Info: Comunidad Biológica

Share