Más que Notre Dame: una catedral argentina fue elegida como la más linda del mundo

25.08.2026

La Catedral de La Plata se impuso con el 93% de los votos en un "Mundial de Catedrales" en redes y dejó atrás a templos icónicos de Europa. La historia de la joya neogótica argentina y sus características

La Catedral de La Plata ganó un concurso de templos.
La Catedral de La Plata ganó un concurso de templos.

Una catedral argentina acaba de quedarse con un título que la enfrenta con algunos de los templos más famosos del mundo. La Catedral de la Inmaculada Concepción de La Plata fue elegida como la más linda del planeta tras imponerse en el denominado "Mundial de Catedrales", un certamen organizado en Instagram por la cuenta @documentales_de_bolsillo.

En la final, el templo platense obtuvo el 93% de los votos y superó nada menos que a la Catedral de Santa María del Fiore, el célebre Duomo de Florencia, Italia. El resultado coronó un recorrido en el que también dejó atrás a construcciones emblemáticas como Notre Dame de París, el Duomo de Milán y la Catedral de Colonia.

La competencia reunió a miles de usuarios que eligieron a sus favoritas a través de distintas instancias de votación. Y aunque el título nació en las redes sociales, el reconocimiento volvió a poner bajo los reflectores a una de las grandes obras arquitectónicas de la Argentina, que desde hace décadas sorprende por sus dimensiones, su diseño y su particular silueta.

La arquitectura de la Catedral de La Plata

La Catedral de La Plata, una joya neogótica Frente a la Plaza Moreno, en pleno corazón del trazado fundacional de La Plata, forma parte de una ciudad que fue pensada desde sus orígenes con diagonales, plazas y amplios espacios verdes.

Su historia comenzó en 1884, apenas dos años después de la fundación de la capital bonaerense. El proyecto estuvo a cargo del ingeniero y arquitecto Pedro Benoit, quien tomó como referencia las grandes construcciones góticas europeas y las adaptó a un proyecto monumental pensado para la nueva ciudad.

Las obras se extendieron durante décadas y el templo fue finalmente inaugurado en 1932. El resultado es una de las expresiones más destacadas del neogótico en América Latina.

Sus dos torres, de 112 metros de altura, dominan el paisaje platense y la convierten en la catedral más alta de la Argentina. Pero hay otro detalle que la diferencia de muchas de sus grandes "rivales" europeas: está construida principalmente con ladrillo visto.

Mientras buena parte de las catedrales góticas más famosas del Viejo Continente fueron levantadas en piedra, el ladrillo le da al templo platense una apariencia propia. La fachada se completa con agujas, pináculos, esculturas y un enorme rosetón que refuerza la sensación de verticalidad.

Cómo es la Catedral por dentro

Al atravesar sus puertas, la escala del edificio vuelve a ser protagonista. La nave central, las bóvedas de crucería y los vitrales construyen un espacio en el que la luz cambia constantemente según el momento del día.

Los vitrales son, precisamente, uno de los grandes atractivos del interior. Sus colores filtran la luz natural y generan una atmósfera diferente a la que se percibe desde el exterior, mientras que las imágenes religiosas y los detalles ornamentales completan el recorrido.

El edificio cuenta con visitas guiadas, que permiten conocer la cripta y el museo, donde se conservan planos originales, objetos litúrgicos y documentos relacionados con su construcción.

Uno de los puntos más atractivos de la visita está varios metros por encima del suelo. Un ascensor permite acceder al mirador, desde donde se pueden observar de cerca las torres y obtener una vista panorámica de La Plata.

Desde esa altura, el diseño de la ciudad adquiere otra dimensión: las diagonales, las plazas y el eje que organiza el centro platense aparecen integrados en una misma perspectiva.

El recorrido permite además detenerse en detalles que muchas veces quedan ocultos cuando la Catedral se observa desde la calle, como la estructura de las torres, las esculturas, los vitrales y los elementos que componen una arquitectura pensada para mirar hacia arriba.

Así, la Catedral de La Plata suma ahora un reconocimiento internacional nacido de una votación en redes, pero su atractivo no depende de un trofeo. Desde hace más de un siglo, su silueta forma parte del paisaje de la capital bonaerense y convierte a la ciudad en un destino especialmente atractivo para quienes buscan conocer el patrimonio arquitectónico argentino.

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