Un estudio revela el ejercicio más efectivo para combatir los trastornos del sueño

29.08.2025

Dormir bien es esencial para la salud física y mental, pero millones de personas en el mundo padecen trastornos del sueño que deterioran su calidad de vida. El insomnio, los despertares frecuentes y la dificultad para conciliar el sueño son problemas comunes que afectan tanto a jóvenes como a adultos mayores.

En los últimos años, la ciencia ha confirmado que el ejercicio físico puede ser una herramienta poderosa para mejorar el sueño. Sin embargo, no todos los tipos de ejercicio tienen el mismo efecto. La pregunta clave es: ¿cuál es el ejercicio más efectivo contra los trastornos del sueño?

Un estudio publicado en la revista Sleep and Biological Rhythms analizó 30 ensayos clínicos aleatorizados con más de 2.500 participantes. Su objetivo fue identificar la combinación más efectiva de tipo de ejercicio, frecuencia, duración e intensidad para mejorar el descanso en personas con trastornos del sueño.

El vínculo entre ejercicio y calidad del sueño

El ejercicio no solo fortalece músculos y huesos, también regula el sistema nervioso y ayuda a equilibrar los ritmos circadianos. Estos ritmos, conocidos como el "reloj biológico interno", controlan el ciclo de sueño y vigilia, influyendo directamente en la calidad del descanso.

Mover el cuerpo de forma regular reduce el estrés, mejora la oxigenación cerebral y estimula neurotransmisores como la serotonina y la dopamina. Estos compuestos son fundamentales para inducir relajación y favorecer un sueño reparador. Por eso, los especialistas recomiendan incluir actividad física dentro de los tratamientos no farmacológicos contra el insomnio.

No obstante, existe una gran diversidad de modalidades y rutinas deportivas. Caminar, correr, practicar yoga o hacer entrenamiento de fuerza no siempre generan el mismo impacto sobre el sueño. Por ello, los científicos decidieron comparar de manera sistemática distintas intervenciones para descubrir el mejor ejercicio para dormir bien.

El análisis científico del estudio

El estudio siguió estándares rigurosos de calidad como el principio PICOS y las guías PRISMA, lo que asegura la validez de los resultados. Se revisaron ensayos clínicos que incluyeron participantes con diferentes grados de trastornos del sueño y se evaluaron variables como frecuencia, duración e intensidad del ejercicio.

Los investigadores utilizaron un método avanzado llamado metaanálisis en red. Esta técnica permite comparar de forma simultánea múltiples intervenciones incluso cuando no han sido confrontadas directamente en un mismo ensayo clínico. De esta manera, lograron establecer un ranking de efectividad de las distintas rutinas.

El hallazgo central fue claro: la mejor combinación fue el yoga practicado dos veces por semana, con sesiones de 30 minutos o menos, durante un periodo de 8 a 10 semanas, realizado a intensidad alta. Esta fórmula superó a otras modalidades como caminatas, ciclismo moderado o entrenamiento aeróbico clásico.

¿Por qué el yoga resulta tan eficaz?

El yoga combina posturas físicas, control de la respiración y concentración mental, lo que lo convierte en una práctica integral. Esta disciplina no solo ejercita el cuerpo, también calma la mente y reduce la activación del sistema nervioso simpático, responsable de la respuesta al estrés.

La alta intensidad en yoga implica movimientos más dinámicos, sostenidos y exigentes, lo que aumenta la liberación de endorfinas y favorece una mayor fatiga física. Ese cansancio saludable contribuye a conciliar el sueño más rápidamente y a mantenerlo durante la noche.

Además, el yoga promueve la regulación hormonal al disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y mejorar la producción de melatonina, la hormona que regula los ciclos de sueño. Todo ello explica por qué esta práctica es considerada el ejercicio efectivo contra trastornos del sueño más respaldado por la evidencia actual.

Comparación con otros tipos de ejercicio

Aunque el yoga obtuvo la puntuación más alta en efectividad, otras formas de ejercicio también mostraron beneficios. Las caminatas regulares, el ejercicio aeróbico moderado y el entrenamiento de fuerza contribuyen a mejorar la calidad del descanso, aunque en menor medida.

Por ejemplo, caminar a paso rápido ayuda a reducir la ansiedad y a mejorar la circulación, factores que influyen en un sueño más profundo. El ejercicio aeróbico, como correr o andar en bicicleta, también mostró mejoras, pero los resultados fueron más lentos en comparación con el yoga de alta intensidad.

El entrenamiento de fuerza tuvo efectos positivos principalmente en personas con sobrepeso u obesidad, quienes suelen presentar alteraciones del sueño asociadas a problemas metabólicos. Sin embargo, ninguna de estas modalidades alcanzó la misma eficacia que la rutina específica de yoga identificada en el estudio.

Recomendaciones prácticas para dormir mejor

Quienes padecen insomnio o sueño interrumpido pueden beneficiarse al integrar ejercicio en su rutina. No es necesario realizar entrenamientos extenuantes ni dedicar horas al día, ya que lo importante es la constancia y la elección del tipo de actividad adecuada.

Basado en la evidencia científica, se recomienda probar el yoga de alta intensidad, practicado dos veces por semana en sesiones cortas de 30 minutos, mantenidas al menos durante dos meses. Esta práctica no solo mejora el sueño, también contribuye a la flexibilidad, la fuerza y la salud mental.

Para quienes no se sienten atraídos por el yoga, caminar, correr o hacer ejercicio aeróbico también son alternativas válidas. La clave es evitar la inactividad, ya que el sedentarismo es uno de los factores que más deteriora la calidad del sueño.

Conclusión

El presente estudio demuestra que el yoga de alta intensidad, practicado dos veces por semana durante sesiones de 30 minutos, es el ejercicio más efectivo contra los trastornos del sueño. Esta estrategia simple, accesible y respaldada por la ciencia puede transformar la calidad del descanso de miles de personas.

Más allá de los fármacos, el movimiento se confirma como una medicina natural para dormir mejor. Al integrar el ejercicio en la rutina diaria, se abre una vía segura y efectiva para mejorar la salud y el bienestar.

Info: Michael M-V - Biólogo con especialidad en biotecnología.